1 de agosto de 2024

Tengo el alma rota


Tengo el alma rota,
los ojos húmedos,
el corazón encogido.

Deseo gritar, 
¿Pero quién escuchará?

Los tiranos
por un mar de monedas
siguen fustigando,
sin piedad,
la libertad
de sus pueblos.

Y el mundo entero
se dedica a discutir,
izquierda,
derecha,
centro,
ni de aquí, ni de allá.

Yo tengo la verdad, dice uno.
Ah no! Soy yo quien tiene la verdad,
grita otro más fuerte.
Y otros, cobardemente, callan.
Quizá, unos pocos, rezan.

El oro negro,
La codicia,
Los intereses mezquinos
de unos pocos,
gobiernan el mundo.

La compasión,
la fraternidad,
la misericordia,
la solidaridad,
están agazapadas,
o quizá dormidas.
No lo sé.

Entre tanto,
reina la injusticia,
se derrama sangre,
sangre inocente.
Un hombre tortura a otro,
a su propio hermano,
a veces sin saber bien por qué.

Se escucha el llanto,
la desesperación,
la agonía,
la impotencia.
Y los sordos,
solo piden contar votos.

No me pidan que entienda
esta barbarie.


Jaime Borda V
1-agosto-2024



24 de julio de 2024

El sinsabor de la incertidumbre


Llevo varios días con el alma en vilo, por un motivo que parece lejano y ajeno a mi “cómoda” existencia, pero que me afecta y no lo puedo evitar. Es más, no quiero evitarlo.

El tema es sencillo y complejo: las elecciones en Venezuela.

Algunos podrán preguntarse: ¿De qué me hablas? ¿No eres colombiano, acaso? ¿Y eso en qué te afecta?

Viendo los videos que publican a diario en Instagram con las marchas que apoyan a María Corina Machado y a Edmundo González, pidiendo libertad, no puedo dejar de entusiasmarme. Se lo comento a una venezolana y ella me mira con cierto escepticismo. Hasta hace poco la esperanza estaba a flor de piel. Sin embargo, las noticias de los últimos días son desalentadoras y escalofriantes: “Habrá baño de sangre” (si gana la oposición), ha dicho el dictador. No han dejado ingresar a la prensa internacional. El CNE (cooptado por el gobierno) no ha querido emitir los certificados de los testigos electorales. Y a todo esto se suman los encarcelamientos (secuestros) de personas afines a la oposición. ¿Esto es libertad? ¿Esto es democracia?

Nadie sabe qué pasará realmente en Venezuela este domingo 28 de julio y mucho menos qué pasará después. Muchos medios de comunicación tienen ahora mismo los ojos puestos sobre este país latinoamericano, pero pocos creen en el cambio que tanto anhelan los venezolanos. La comunidad internacional, entre tanto, guarda un silencio cómplice y aterrador. Un gobierno que se destaca por ese silencio es Colombia. Desde mi perspectiva, eso es inadmisible. El Canciller dijo algo hace unos días, pero Diosdado Cabello (la cola del diablo) lo mandó callar y entonces no volvieron a decir nada. ¿Un dictador nos manda callar y no reaccionamos?  Me cuesta creerlo.

La izquierda venezolana, basada en un caduco discurso anti capitalista y anti burguesía, sin fundamento, ha saqueado el país durante 25 años, y no le basta. La corrupción es de tal nivel que será casi imposible, si llegan a dejar el poder, saber cuánto se robaron, cómo, dónde y quiénes están involucrados. Pero eso no es lo peor de todo. Como cualquier régimen totalitario han violado sistemáticamente los derechos humanos. De lo poco que ha salido a la luz, se sabe que han cometido atrocidades sin fin. Hay un sitio para torturas… Y nadie dice nada. Nadie, mucho menos Gustavo Petro. Él solo tiene ojos y oídos para Palestina, ni siquiera para el Cauca, menos para Venezuela. Ese silencio, me hiela la sangre. ¿Será que le tienen miedo a Maduro? ¿O le parece bien que se encarcele y se torture a los que piensan diferente? Eso, realmente, es escalofriante. ¿Un día estaremos en las mismas? La verdad, creo que no; pero existe la triste posibilidad.

Surgen varias preguntas: ¿Quién estará apoyando a Maduro desde afuera? ¿Qué poderes oscuros? ¿Por qué la comunidad internacional calla? ¿Por qué Estados Unidos tampoco dice algo contundente en contra de la dictadura chavista? Extraño, por decir lo menos. Detrás de Nicolás Maduro hay mucha oscuridad, mucha. Y María Corina Machado lo sabe y por eso, una de sus armas es el rosario y la oración.  

Quiero creer que un milagro salvará a Venezuela y que eso encenderá un rayo de esperanza para nuestro continente. Lo sabremos con certeza en pocos días. Por ahora, solo queda rezar.

No obstante, debemos estar preparados para todo… Tal como están las cosas y sabiendo que Maduro no quiere dejar el poder (lo ha dicho de muchas formas), los resultados de este domingo se pueden dar de varias maneras:

a) Maduro no tiene más remedio que aceptar la derrota y se sienta a negociar con la oposición. (Sería un milagro). [Y Petro guarda silencio.]

b) Maduro no acepta los resultados y cierra toda posibilidad de diálogo. Se atrinchera en el poder y entonces se generará una diáspora gigantesca de venezolanos. Aumenta la represión, por supuesto. [Y Petro lo apoya.]

c) Maduro hace fraude (un fraude mayúsculo) y se declara ganador… Aumenta la represión en nombre del “anti-fascismo”, que ellos mismos no saben qué significa eso. Venezuela cae en la depresión y se desata una guerra civil. [Y Petro lo aplaude.]


¿Por qué existen las dictaduras? ¿Por qué existen personas como Diosdado Cabello, Nicolás Maduro, y Nicolás Ortega, que se creen con derecho a coartar la libertad y destruir la vida de millones de personas? ¿Habrá justicia en este mundo? ¿O no nos queda más remedio que llorar sobre esta tierra, y esperar a verla en el Cielo?

En cuatro días tendremos una respuesta, no a todas las preguntas, pero al menos a cuál puede ser el futuro de Venezuela y también de América Latina. Dios nos proteja.

El mundo está en crisis. Los desafíos actuales son enormes y multiformes; y me temo, que son pocos los que tienen el coraje para afrontarlos y quizá no tienen el poder suficiente para hacer virar el barco en la dirección más apropiada: la de la fraternidad y la sostenibilidad.



VENEZUELA LIBRE


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9 de junio de 2024

Una pequeña foto, una historia

Mi origen, ni siquiera fue

el día de mi concepción. 

Es más lejano, mucho más lejano.

Antes de llegar a este mundo,

cientos de vidas se cruzaron.

¿Cómo? ¿Por qué?

Lo voy descubriendo. 

Un poco más cada día.


Pero hay dos, en especial, 

cuyos destinos decidieron el mío,

no por voluntad propia, ciertamente,

solo porque El Dueño de todo así lo quiso.

¿Cómo? ¿Por qué?

Lo voy descubriendo,

Un poco más cada día.

Todo tiene un sentido. Lo sé.

 

12 de mayo de 2024

Los tres frutos de tu vientre

 

La dicha de ser mamá.

A Moni

Das tu vida por amor,

A los hijos que Dios te dio.

Vas por el mundo 

Irradiando la dicha

De los tres frutos que tu vientre cosechó.

 

Amas sin medida y 

Nada te hace más feliz que por ellos darlo todo.

Andando vas y en cada paso

Imaginas tres velas, tres flores, tres soles

Soles que te dan vida y te animan a seguir sembrando.

Andando vas y en cada paso

Bautizas, para ellos, el futuro con cantos de

Esperanza, de Alegría, de Fe y de

Libertad

 

Fecundas sus vidas con tu alegría.

Remas la barca, día tras día, sin importar los temporales.

Alientas sus sueños, sus ilusiones y hasta sus locuras. 

Nutres con palabras ardientes sus corazones.

Colmas de besos sus ojos y sus sueños.

Inspiras sus mentes inquietas

Siembras en ellos ilusiones. 

Cultivas su imaginación y su carácter.

Orientas sus pasos para que un día vuelen lejos, 

              llevando amor y esperanza donde quiera que vayan.

 

Eres su guía y su fortaleza. 

Es bello poder compartir contigo este camino.  


Tuyo,

Jaime.


 

31 de marzo de 2024

Alcanza tu propósito en tres etapas

  

Y ahora vamos con el segundo video de Robin Sharma. Podría mejor no hacerlo, pero no, he decidido compartir este “minicurso” que está dando Robin Sharma por estos días y que me ha gustado más que otros. Son videos pregrabados, cada uno con mensajes potentes que nos pueden ayudar a mejorar la productividad y no solo eso, sino nuestra vida. 

Antes de seguir, si no has leído la primera parte, te invito a hacerlo ahora, en este link: *5 claves para ser mejor*  

Las ideas del segundo video son realmente valiosas y nos pueden ayudar, mucho, a convertirnos en mejores seres humanos, aunque, cabe advertir que lo más importante no son las ideas, sino lo que hacemos con ellas. Cuando las ideas no van acompañadas de acciones, terminan diluyéndose, se quedan en meras intenciones y, obviamente, nada cambia.  
  
Sharma propone una fórmula de tres etapas para el éxito. La medida del éxito la define cada quien según sus parámetros y sus principios de vida. Seguramente hay otros métodos, pero, en lo personal, éste me convence. 

He aquí la fórmula ganadora que puede llevarte a tu meta, según Robin Sharma:

A MAYOR CONCIENCIA, PODRÁS HACER 

MEJORES ELECCIONES Y LAS MEJORES 

ELECCIONES TE LLEVARÁN 

A MEJORES RESULTADOS.


Sharma recomienda repetirse a uno mismo varias veces este “mantra” y, por supuesto, ponerlo en práctica. Léelo de nuevo.


¿Y cómo lograr una mayor conciencia? Leyendo, escuchando podcast, viendo videos, hablando con las personas que tienen experiencia en el campo de tu interés. Todo esto te permitirá tener una mayor conciencia (y mayor conocimiento) y así tomar mejores decisiones. Claro, que, desde mi experiencia, eso de tomar buenas decisiones también requiere de un buen entrenamiento. Con mayor conciencia y tomando mejores decisiones sobre lo que hacemos cada día, obtendremos mejores resultados. Pero... cuidado... la tarea es de todos los días.

De nuevo, Robin Sharma trae a colación uno de sus principios favoritos:

Las pequeñas mejoras diarias (de tus acciones),
 y aparentemente insignificantes, 
cuando se realizan de manera constante, 
a lo largo del tiempo,
conducen a 
resultados sorprendentes.

Vuélvelo a leer. 

Todos los días podemos mejorar un poco. Lo que hago hoy, si lo hago bien, afectará positivamente mi futuro. Si no avanzo, el futuro que quiero se demorará un poco más o quizá nunca llegue. Y si no hago lo correcto, eso también tendrá sus consecuencias y, muy seguramente, no serán las mejores. Toda acción tiene un efecto, leve, algo intenso, o muy intenso. Es un principio vital.

¿En qué puedo mejorar hoy? ¿En qué quiero mejorar hoy?


Recordemos que las acciones de hoy 

repercutirán, de un modo u otro, 

en los resultados de mañana.


Para lograr mejores resultados, es indispensable crear buenos hábitos, pues 

son los hábitos los que nos llevan a lograr las metas que nos proponemos.


Aquí, Robin, nos ofrece su “Protocolo para instalación de hábitos”. Según él, un habito se instala en nuestro inconsciente después de 66 días de práctica continua. Hay algunos expertos que dicen que se puede lograr en menos tiempo. Ahora bien, en esta propuesta de Sharma, la integración del hábito tiene tres etapas: Destrucción – Instalación – Integración. Cada etapa toma un tiempo aproximado de 22 días. Es decir, esto requiere un esfuerzo, o como diría Brian Tracy, requiere: decisión, disciplina y determinación.

En este proceso de adquirir hábitos, sin duda no basta con querer, es necesario estar dispuesto a pagar un precio. Si no nos cuesta, no lo integraremos. Al principio, siempre cuesta, luego puede ocasionar algo de resistencia y por último nos invade la alegría de haberlo logrado y, por supuesto, veremos los resultados.

Según Robin Sharma, estamos hechos para construir hábitos. Y a propósito de esto, subraya estas dos ideas:

“Solo porque no pudiste hacerlo antes, 

no significa que no puedas hacerlo ahora”


“Todo profesional comenzó como un amateur, 

todo experto (o maestro) comenzó siendo un principiante”

 

Entonces,

¿Cuál es el hábito que quieres integrar en tu vida?

¿Dónde quisieras estar en unos cinco o diez años?

Contestar a estas preguntas resulta clave para saber en qué dirección vas (voy) a caminar. Puede que sea algo complicado contestarla -para algunos más que para otros- pero es necesario hacerlo y, luego sí, poner en práctica estos principios.

👉¡Este post es para leer varias veces y ponerlo en práctica!👈 

Si te sirvió, déjame un comentario y comparte este post. 😃 



Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...