16 de mayo de 2022

Del dicho al hecho hay mucho trecho...



Como resulta más que evidente, nuestro país está que arde ¿o solo es Twitter? Algo similar sucede cada cuatro años, pero en esta ocasión los ánimos están mucho mas caldeados que en ocasiones anteriores, no tanto en las calles, pero si en la redes sociales. De hecho, los insultos para quien piense diferente están a la orden del día, sobre todo, en Facebook y en Twitter. Así las cosas, pase lo que pase este próximo domingo 29 de mayo, es probable que haya un estallido de violencia. Ojalá me equivoque. Sin embargo, hay algunos indicios de que eso puede suceder. Reitero, una vez más, espero estar equivocado. 

No hemos logrado comprender que el AMOR es el verdadero camino para la salvación de Colombia. No un amor romántico, por supuesto, no; me refiero al amor concreto, desinteresado y fraterno que podría sacarnos de donde estamos. Amor que es capaz de entender, aceptar e incluso abrazar al que piensa diferente.

Endiosamos a los candidatos del momento y nos olvidamos que, en últimas, ellos harán lo que mejor puedan o aprovecharán el poder para su propio beneficio o quizá ambas cosas, pero los ciudadanos de a pie seguiremos con nuestras luchas, encerrados en nuestras asfixiantes burbujas, sin querer entender y ver que sería mejor salir de ahí y caminar codo con codo, en un escenario nuevo donde el problema del vecino es mi problema y mi problema es problema del vecino. Que la calle sin pavimentar no solo es problema del alcalde, también es mi problema... Que la inseguridad y la corrupción son problemas estructurales que no se solucionan simplemente con medidas restrictivas o políticas públicas "eficaces", o construyendo más cárceles. La raíz está en la educación que recibimos en la familia, en el colegio y hasta en la universidad. Los ladrones de cuello blanco han ido a las mejores universidades del mundo... Eso es bastante curioso y digno de ser investigado a fondo.  

La solución a los problemas del país está en el corazón y en las manos de todos los que hemos nacido en este territorio o que vivimos en él por la circunstancia que sea.

La mayoría de los líderes políticos, sobre todo en estas épocas electorales, buscan llenar su ego y, no sabemos cómo, una enorme manada de incautos (sea por ignorancia o sea por rabia contra el sistema) los siguen y los aplauden sin  analizar a fondo sus propuestas, sin recordar que las tarimas, como el papel, lo aguantan todo, pero al momento de la verdad, a la hora de los hechos, de la cruda realidad, se olvidan de todo y entonces las promesas se van al vacío, porque del dicho al hecho, hay mucho trecho, mucho. ¿No nos ha pasado eso mismo durante los últimos 50, 60 o más años de historia?

Los partidos están desgastados, y en su lugar han tomado fuerza las ideologías y unos personajes que las representan, que para muchos se convierten en semidioses. No importa lo que hagan o digan, la gente les cree, palabra por palabra y los justifican en todas sus acciones, sean del bando que sean y olvidamos que todos hacemos parte de la misma tierra. Es algo también bastante curioso. 

Perdonaran la expresión, pero nos volvemos como borregos caminando algo aturdidos hacia el matadero, jurando que vamos hacia el paraíso, pero mientras caminamos nos empujamos, nos gritamos y nos insultamos. 

Ojalá, independientemente de los resultados, sepamos construir un país donde se acepte la diferencia, donde todos quepan y trabajemos juntos por buscar el bien común.    

Que Dios nos proteja y nos guie por el camino de la concordia.






#ColombiaElige
 









24 de abril de 2022

Señor, aumenta mi poca fe...

He visto últimamente varios comentarios en Facebook, en los que las personas manifiestan sus pensamientos acerca de la religión y de la fe haciéndolas ver como algo carente de lógica y de sentido. Algunos comentarios proyectan desprecio hacia quienes profesamos una fe.

La humanidad ha vivido, desde sus inicios, en un eterno dilema sobre cuestiones trascendentales a las que no ha encontrado una respuesta definitiva: ¿Cómo se formó la Tierra? ¿Existe o no existe un Ser Superior? ¿Qué sentido tiene la vida, qué sentido tiene la muerte?

Debo admitir que quienes hablan en contra de las religiones tienen hasta buenos argumentos, pero no todo en la vida tiene que tener, necesariamente una explicación racional.

Siempre habrá buenas y abundantes razones para hablar mal de la fe, de las religiones y, por supuesto, de Dios mismo. Solo la muerte nos develará toda la verdad. Y nadie ha vuelto de ese lado para contarlo. Bueno, en realidad, hay gente que si ha estado muy cerca de cruzar el umbral o lo ha cruzado y ha vuelto. Pero eso no puede salir en las noticias. No es un tema para todo el mundo.

En cualquier caso, muchos podrán esgrimir los más iluminados argumentos para decir que todo es mentira (y de hecho lo hacen), que aquellos que creen (me incluyo) son (somos) unos pobres tontos que no saben donde están parados y que se han comido un cuento viejo y desgastado.

Nada más pretensioso, creo yo, que pensar que las creencias en un Ser Superior son algo arcaico, absurdo y sin sentido. Son parte de nuestra historia, de nuestra esencia como seres humanos, seres que vamos de paso, queramos admitirlo o no. A propósito de esto, me gusta mucho una idea del famoso escritor y conferencista estadounidense Wayne Dyer que dice así:

"Mira por encima de tu hombro. Te darás cuenta que tienes a tu lado un compañero que está contigo constantemente. A falta de un mejor nombre llámalo Tu-propia-muerte. Puedes tenerle miedo a este visitante o usarlo en tu propio beneficio. De ti depende la elección". (W. Dyer. 2005. Tus zonas erróneas)

En síntesis, no somos infinitos y al final de todo, no nos llevaremos nada, más que el amor que hayamos dado y que hayamos recibido.

Volviendo al tema de los ataques contra Dios, contra la Iglesia Católica (si no estoy mal es la que más se ataca), contra la fe, personalmente creo que es una discusión de nunca acabar, pero igual sirve para ahondar en las preguntas esenciales de la vida. Ahora bien, creo que una persona realmente inteligente debe ser humilde y entender que somos más que mente y cuerpo, somos seres trascendentes. El respeto a la diferencia es una virtud que le vendría bien a todos los "genios" que desprestigian a los tontos (como yo) que hemos vivido experiencias vitales que nos hacen confirmar que hay un Dios en medio nuestro, aunque a veces no lo parezca. Es necesario tener una sensibilidad especial para sentir la eternidad que vive dentro de nosotros.
Pero, ya para cerrar, en respuesta a esos "genios" modernos, quiero decirles que tener fe no nos impide (a mi, por lo menos no me lo ha impedido) leer todo tipo de autores y confrontar con ellos nuestras ideas, sopesarlas, incluso cuestionarlas y modificarlas. Una cosa son la fe y las doctrinas religiosas y otras las personas que las viven (o mal-viven) y las llevan a la práctica. Es lo mismo que pasa con el socialismo. Puede ser una gran idea, pero el problema son las personas que lo ponen (o lo imponen) en práctica.

*El problema de la razón es que a veces solo se escucha a sí misma.



15 de abril de 2022

Lo que estamos sembrando en Colombia





¿Quién podría traernos los peores cuatro años de gobierno después de estas elecciones? Es una pregunta muy polémica, pero necesaria en estos momentos. Ahora bien, para mí, la respuesta no está solo en el nombre específico de un candidato. No será ni Gustavo Petro, ni Federico Gutiérrez, ni Sergio Fajardo, ni Rodolfo Hernández. Los peores cuatro años de nuestras vidas, como país, quizá los estamos sembrando ya desde ahora, con tanto odio, tanto resentimiento, tanta irracionalidad. No importa quién gane, el odio, la rabia, el miedo están ya enquistados, corren por nuestra sangre junto con los glóbulos blancos y rojos que necesitamos para sobrevivir. Así no, así no quiero vivir. ¿Y usted?

Somos, en fin, tan emocionales y tan poco críticos que además de dividirnos solamente entre "buenos" y "malos", ahora está de moda dividirnos entre "petristas", "uribistas", "fiquistas", "fajardistas"... Los de cada bando ven al resto como los malos del paseo, o los ciegos, o los sordos y la única forma posible de “conversación” es la de atacar al que piensa diferente con todo tipo de insultos. Uno entra a twitter y eso parece una batalla campal de improperios que van y vienen, algunos más virulentos que otros.  

Estamos espantosamente divididos, triste y gravemente divididos, pero no solo por culpa de los candidatos presidenciales; en especial, no es solo culpa de Petro o de Uribe. No, ellos no son los únicos que nos dividen. Ellos plantaron las semillas del odio, de la sordera y de la des-unidad, pero nosotros nos hemos encargado de regarlas, alimentarlas y hacerlas crecer, cada vez más, cada día con más pasión.  

Estamos divididos porque es parte de nuestra cultura, desde Bolívar y Santander, la que nos han inculcado desde hace muchos, muchos años. Una cultura desgastada en la que solo existen buenos y malos, católicos o cristianos y todos los demás, ladrones y honestos, conservadores y liberales, o, los de izquierda y los de derecha. Esta es una mirada demasiado estrecha de nuestra inmensa riqueza como nación. Una riqueza compuesta de  una gran biodiversidad, pero también de indígenas sabios y afro descendientes cultos y alegres, de mestizos diversos, pujantes y solidarios, de gente buena.

Somos mucho más que una ideología, que grupos categorizados según unos adjetivos estigmatizadores. Tenemos la posibilidad de ser grandes, de hacer de éste un país mejor, pero preferimos engarzarnos en peleas infinitas, en lugar de construir. Así somos. Queremos a toda costa tener la razón y con frecuencia, pase lo que pase, digan lo que nos digan, de ahí no nos movemos. Preferimos nuestras razones a reflexionar sosegadamente, o peor aún, preferimos tener razón a los abrazos, a los besos, a las charlas intelectuales o a una velada de guitarras y canciones entre amigos que piensan diferente. ¿Usted qué piensa?   

En estos momentos de tanta tensión, no vemos que cada persona, aunque no la conozcamos más que por sus “post”, es más que eso, es decir, es más que una "ideología" o postura política que se exacerba cada cuatro años. Cada persona es una historia que merece ser contada y escuchada, no importa si es antiuribista o antipetrista… La historia de cada uno tiene aristas más importantes, más bellas, más dicientes que esos adjetivos de moda, que, por el significado que encierran, llaman más bien a encender una guerra de pandillas, y no logramos ver que detrás de la máscara, de la rabia o del resentimiento, también hay alegrías y  dolores.   

Cualquier que salga elegido, lo más seguro, es que nos decepcionará y, eso sí, segurísimo, habrá muchos descontentos, otros a quienes les parecerá bien y celebrarán, y otros a los que nada les importe. Quien quiera que salga elegido, montará finalmente el "show" según las circunstancias, según sus deseos y siguiendo el juego mezquino de la política (la política mal entendida). Quizá algunos más que otros, pero todos son iguales, hasta que no se demuestre lo contrario.

Así que, propongo, ingenuamente, que en lugar de esas etiquetas, nos pongamos todos la camiseta principal: la de ser orgullosamente Colombianos. ¿No sería mejor?

Ahora bien, sin duda, debemos tomar un decisión, cada uno la que crea más sensata; igualmente estamos llamados (todos y todas) a participar en política, pero de manera proactiva y constructiva, desde la perspectiva de una democracia relacional participativa, buscando crear puentes en lugar de murallas.  

Qué tal si mejor apostamos por la Concordia Nacional. Busquemos los acuerdos, más que las diferencias. Y que Dios nos guie en este momento decisivo de nuestra historia.





22 de marzo de 2022

¿Qué nos depara el futuro?

 


Henos aquí de nuevo ante una gran disyuntiva... ¿a quién debemos elegir como presidente?

Oh... Oh.... He lanzado la pregunta incorrecta y ahora empiezan a caer rayos y centellas desde todos los cuatro puntos cardinales. Arengas de todo tipo, atacando al candidato que menos le gusta, frases punzantes emanadas del miedo o del odio o de ambos sentimientos, pero ninguna razón de peso que valide a una persona y a un programa de gobierno. Claro,  puede haber excepciones.  

El momento que vivimos como nación es realmente difícil, quizá, me atrevo a decir, el más tenso que hayamos vivido en la historia reciente, lleno -como se ha vuelto ya costumbre- de verdades a medias y mentiras duplicadas.
Nadie puede asegurar, con certeza absoluta, que algo de lo que dicen -ni unos, ni otros- sea verdad. Cada noticia que sale debe cogerse con pinzas y preguntarse cuál es la intención de quien la escribe. Es más, ya no sabemos quién es el verdadero enemigo. ¿Seremos nosotros los enemigos de nosotros mismos? El pueblo contra el pueblo, por culpa de unos personajes que dicen querer "salvar" al país.
Unos dicen que quieren salvarnos de la corrupción, del continuismo y de las garras de una derecha sin derechos, y del otro lado dicen que nos quieren salvar del comunismo, de la expropiación y de la falta de libertades... Los únicos argumentos: la mentira y el miedo.
¿Pero alguno de los actuales candidatos ha dicho algo realmente sensato sobre los problemas más apremiantes del país y las soluciones razonables a corto, mediano y largo plazo de los mismos? Realmente no. Al menos no que yo sepa. Aunque, la verdad sea dicha, el señor Gustavo Petro es el único que ha puesto temas calientes sobre la mesa, a su estilo, pero los ha puesto y eso tiene su mérito.
En cualquier caso, todos, sin excepción, se han dedicado, como siempre, en mayor o menor medida, a atacarse mutuamente. Y, no exagero, si digo que atacar a Petro o, en su defecto, a Uribe se ha vuelto un deporte nacional. ¿Y el proyecto de país, dónde queda?

Tampoco podemos decir con certeza que el tiempo nos dirá cuál era la verdad, porque, en este país y en el mundo, desde hace más de una centuria hay gente especializada en esconderla... Algunos se esfuerzan por sacarla a la luz, pero, por lo general, a esos los matan. 

Tengo una tarea pendiente: investigar a fondo a cada candidato, incluso a los menos opcionados. Y, por supuesto, una tarea aún más importante, desde mi perspectiva, rezar con fe (soy católico y no me da pena decirlo) por que vengan tiempos de paz y de concordia, para los de la derecha, los de la izquierda, los del centro y los indiferentes.  


2 de marzo de 2022

Claves para el Desarrollo Personal (2)

 


Ganar autodisciplina (self-discipline)


¡Hola amig@!

A pesar de las diversas circunstancias adversas que han surgido, de repente, en nuestro "pequeño" mundo por estos días (como la absurda guerra entre Rusia y Ucrania), quiero empezar este mes de marzo con una nueva reflexión sobre el tema del desarrollo personal. 

¿Ya leíste el primero? En caso de que no, pues te invito a leerlo: "Claves de desarrollo personal (1)", si quieres, claro está. 

Espero que este segundo escrito sobre DP te sirva tanto como me ha servido a mí o incluso más.   

¿Te cuesta tener auto-disciplina? ¿lograr tus metas del día a día? 

Te aseguro que no eres el único o la única. A mí me ha costado y bastante. De hecho, aún me cuesta, pero cada día doy nuevos pasos y me siento mejor conmigo mismo. 

*Una confesión: su hubiera sido más disciplinado este post lo hubiera escrito hace un par de días, pero finalmente no fue posible, por razones varias, entre ellas las distracciones y la bendita procrastinación, no de ayer, sino de días atrás. ¿Te ha pasado algo así? 

En este video de ocho minutos, una vez más Brandon nos regala unas claves muy específicas que pueden ayudarnos a salir del estancamiento en que quizá podamos estar. Toma nota. 

Son cuatro claves, o directrices, a mi modo de ver, muy prácticas, como siempre. 

1) Visualizar cada día lo que quieres, lo más claro que te sea posible. Esta visualización debe hacerse diariamente; mucho mejor si lo haces temprano, apenas te levantes. Personalmente, al levantarme lo primero que hago es agradecer por el nuevo día y por todo lo que tengo. Luego hago algo de ejercicio y un poco más tarde dedico un tiempo a meditar (de 15 a 20 minutos) y durante ese tiempo visualizo lo que deseo. Algo importante: lo que deseas puede ser algo grande o pequeño y, por supuesto, puede -y debe- cambiar con el tiempo. Pero debe ser algo que realmente te motive, te produzca alegría.  

2)  Saber priorizar. Primero hacer lo que realmente es importante para lograr tus metas. Procura no empezar el día consultando tu correo o mirando tus redes sociales, a menos que eso sea una parte importante de tu trabajo y que contribuya, honestamente, a lograr tus sueños. Primero lo primero. 

3) Fijar un calendario. Para Brandon, esto es algo fundamental en la construcción de la auto-disciplina. ¡Y para mí también! Es más, cualquier experto en productividad, te dirá que tener una agenda bien organizada es esencial para lograr mejores resultados. Darle un tiempo fijo a cada actividad u objetivo que tengas para el día y cumplir con ese horario que te has fijado.   

Aún no logro convertir esto en un hábito diario, pero estoy trabajando en ello (es otra confesión). Hoy existen herramientas muy útiles que nos ayudan a organizar nuestro tiempo. Aprovechémoslas al máximo. Una amiga muy querida me aconsejó tener una agenda de mano y escribir mis principales metas o tareas de cada día. Eso, para mí, ha sido muy útil. Claro que también uso mi calendario digital. 

4) Celebrar con otros (la expresión en inglés podría traducirse como "premiación social"). Cuando has logrado algo es bueno celebrarlo con otros. Cuando hayas cumplido con una meta o con un proyecto, sea pequeño o grande, ¡celébralo! La idea es conectar el trabajo con la diversión. Esto, honestamente, no lo había escuchado, pero tiene sentido, al menos para mí. 

Espero que puedas poner en práctica estos tips para el desarrollo personal, más pronto que tarde. Con frecuencia, cuando uno dice que lo hará luego, posiblemente pase mucho, mucho tiempo antes de llevarlo realmente a la práctica, o peor aún, quizá nunca llegue a hacerle, a dar ese primer paso hacia la conquista de lo que quieres, de lo que mereces. 

Si estas claves te han servido y tienes una experiencia que contar, no dudes en compartirla. 



Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...