7 de diciembre de 2019

En esta nueva etapa


Desde hace varios meses la salud ha  probado la fragilidad de mi cuerpo y de mi espíritu. Me han diagnosticado una "Distonía cervical severa" que requiere un tratamieto especial con medicamentos neurológicos y psiquiátricos (necesito bajar mis niveles de ansiedad). No obstante, todo lo vivido hasta ahora ha sido una experiencia enriquecedora y diría que hermosa proque me ha permitido acercarme más a Dios. Y eso vale todo.

No pienso darme por vencido y quiero seguir creyendo que el presente será cada vez mejor y que el futuro será maravilloso en todos los sentidos. Lo sé. Tengo esa certeza.

Lo que he tenido que vivir hasta ahora, en esto 52 años de vida, era algo que tenía que vivir para aprender cosas que mi alma necesitaba aprender: la debilidad, la impotencia, los fracasos, los errores. Y todo tiene una razón de ser. Pero ahora llegó la hora de cambiar. Con la fuerza que sólo Dios me da y con el apoyo de tantos amigos, seguro que saldré adelante y podré construir un presente y un mañana próspero y feliz.

De este tiempo he aprendido algo fundamental. Más que el dinero y que la estabilidad económica debo cultivar en mi tres aspectos esenciales de la vida: la paz interior que estaba escondida y que viene de Dios, la confianza en mi mismo y en que Dios sigue conmigo, y la seguridad en mis propias capacidades y en que Dios me acompaña en cada paso aunque a veces mi salud física y mental me diga lo contrario. Esa paz, esa confianza y esa seguridad serán los tres elementos esencials que me ayudarán a ser en cada momento lo que tengo que ser.

Gracias a todos los amigos que me han acompañado y apoyado en este momento.


     

18 de junio de 2019

La magia de las palabras


Estoy leyendo por estos días "Ensayo sobre la Ceguera", de José Saramago. Una evidencia incuestionable de por qué le dieron el Premio Nobel de Literatura (en 1998). En medio de la historia que cuenta, sobre la terrible experiencia que puede llegar a ser el quedarse ciego, así de repente, sin ninguna explicación y que todas las personas, poco a poco y luego más rápidamente se vayan quedando ciegas como una espantosa epidemia, pero sin causa ni cura conocida. ¿Qué pasaría si algo así sucediera a toda una ciudad o un país? Esa es la gran pregunta que José Saramago responde en este "Ensayo". En las 439 páginas de la edición que estoy terminando de leer hay muchas verdades sobre la condición humana que vale la pena revisar, cuestionar y tomarlas como punto de partida para una honda reflexión filosófica, social y cultural.

Entre las muchas cosas que expresa este autor, de manera magistral y única, hay una página que me ha cautivado especialmente. Después de un corto diálogo entre tres mujeres -desnudas- que están lavando ropa y recibiendo un fuerte chapuzón de agua sobre sus cuerpos, Saramago nos expone un luminoso pensamiento:

"Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevasen una armadura, decimos, La mujer del médico tiene nervios de acero [*vaya si los ha tenido*], y resulta que también la mujer del médico está desecha en lágrimas por obra de un pronombre personal, de un adverbio, de un adjetivo, meras categorías gramaticales, meros designativos, como lo están igualmente las dos mujeres, las otras, pronombres indefinidos, también ellos llorosos, que se abrazan a la de la oración completa, tres gracias desnudas bajo la lluvia que cae..."

Unas líneas absolutamente exquisitas... ¿o no?

28 de febrero de 2019

Mantener la esperanza

Nada dura para siempre. De hecho, un día, no sabemos cuál, nos arrebatarán la vida y no seremos más parte de este mundo. No importa lo que hagamos, tarde o temprana el útlimo día llegará.

Pero lo mismo aplica para los momentos más difíciles de la vida. En esos donde nada parece tener sentido y en los que creemos que todo se derrumba. Esos días también pasan. Pueden durar mucho tiempo, pero -si no perdemos la esperanza, si logramos mantener la fe- finalmente los días oscuros también pasan y abren espacio a una nueva luz. Depende de nosotros perseverar  y mantener viva la esperanza.

7 de diciembre de 2018

En medio del tunel más oscuro

No saber a dónde ir es peor que estar completamente sólo y perdido en la mitad de un bosque inmenso del cual no conoces la salida. Habrá que empezar a caminar guiádos por el instinto. Finalmente podrás encontrar el valle de tus propias oportunidades. 

No poder encontrar tu verdadero lugar en el mundo es peor que caer en un poso profundo en medio de la nada y saber que nadie vendrá a rescatarte. No queda otra alternativa más que empezar a buscar posibles formas de salir, cueste lo que cueste.  

Sentir que todas las puertas se te cierran es como estar gravemente herido y no tener certeza de si habrá alguien que pueda llegar y curarte a tiempo... Podrías morir en el camino. No obstante, no puedes perder la esperanza ni la fe en un Dios que te ampara y te ama.  

Y no poder expresar lo que sientes por alguien de verdad, es peor que tener la sensación de estar ya sin fuerza y sin aire en medio del oceáno, muy lejos de la playa. De cualquier manera hay que seguir nadando, dar gracias por estar vivo y por sentir lo que has sentido, y pensar que, aunque la distancia parezca infinita y el dolor te agobie, por amor a tí mismo, debes llegar a la playa donde, seguro, otro amor más verdadero y real te está esperando, quizá sea el de siempre o quizá no, pero ya sabes que tu corazón puede latir igual que cuando eras jóven. Amar no es sólo un sentimiento, es también una decisión.  

2 de diciembre de 2018

Una nueva perspectiva


La vida es una
Escuela que
Te enseña lo que
Tienes que aprender.
Es necesario abrir el corazón y los oídos,
Reír y aprender de los errores y fracasos y, por supuesto, 
Encender la luz que llevas dentro. 

2/diciembre/2018

Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...