31 de julio de 2015

Todo es posible ahora...


Cielo abierto.
Miedo interno.
Un horizonte que se abre.
Mil excusas para no echar a andar.
Incomprensión. Ceguera.
Heridas en cuerpo y alma.
Esperanza.
Coraje y fe.
Si, coraje, mucho coraje. 
Miedo, otra vez el miedo.
Me abro paso.
Nadie lo ve, nadie lo cree.
Pocos me creen,
cada vez son menos...
Alguien me invita a creer.
No conozco el camino.
Con tantos fracasos encima.
¿Qué más da?  
Indeciso doy un primer paso,
y luego otro y luego otro.
No hay más alternativa.
Caminar, caminar en solitario.
Creer que todo es posible.
Alzar el vuelo.

Jaime 

31 de julio de 2015

13 de mayo de 2015

¿Y qué nos queda?


Como el viento se lleva las hojas,
un algo indescifrable se esta llevado
las sonrisas,
la tuya, la mia, la de miles...
unas más que otras...

Parece que todo se acaba y se derrumba,
a Siria la cubrió la muerte,
pero también a Nepal,
a Libia, a París y a Afganistán,
y a otros que las noticias ya no cuentan.

La naturaleza se revela
como un dragón dormido
que no aguanta más
el jaleo desmesurado
de los que se olvidaron
que el mundo es prestado,
y la vida es pasajera. 

La sinrazón gana cada vez más terreno,
al igual que la codicia.
Las armas en manos de unos
que se toman el derecho
de matar a otros,
han instaurado la ley del miedo,
del silencio, de la muerte.

Entre la madre tierra
y el poder del sin sentido
ahogan poco a poco
la promesa de un futuro.
Y todavía hay quien vive
como si con él no fuera...

¿Y entonces qué nos queda? 
Ponernos de rodillas,
Tocar la tierra,
Mirar al cielo,
Tomar la mano del hermano,
Levantarnos juntos
y caminar de nuevo,
pero en otra dirección...


Jaime Borda V
13-05-2015 
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21 de marzo de 2015

Te extraño...

Aunque ahora pareces estar en todas partes, no puedo negar que te extraño, que me haces mucha, mucha falta. 

Sé que debo seguir adelante y lo estoy haciendo, pero como negar que humanamente resulta difícil y doloroso aceptar de corazón tu ausencia física. 

Ya no estás entre nosotros... Ahora estás en la plenitud de la Vida, allí donde algún día - así lo espero - llegaremos todos los demás, todos los que te queremos y te extrañamos tanto.

Mamá, ahora que puedes mirarme desde el cielo, dame la fuerza que necesito y redobla en mi la certeza de que todo va a ir mejor cada día. 

No me puedo dejar consumir por el dolor, porque sé que tú eres feliz, has llegado a la meta, has finalmente abrazado al Amor de los amores.

  

13 de febrero de 2015

Ante lo inevitable



El dolor me consume
y me desgarra por dentro
Un inmenso "¿por qué?"
se agolpa en mi pecho
como un león agazapado
a punto de saltar
rompiendo la poca 

cordura que le queda,
dejando tras de si
caos, desolación, llanto.

Espinas, muchas espinas,
heridas propias y ajenas,
lágrimas, unas ahogadas, otras liberadas.

Dolor, hondo, muy hondo;
el corazón oprimido;
y otra vez un inmenso ¿por qué?
sin respuesta…

No quiero guardar la compostura.
¿Por qué no llorar?
El llanto también libera.
Ya llegará el día 
en que este dolor se convierta en semilla
y de fruto, un fruto dulce y gozoso.

Me tiene en pie
la idea, la certeza
que tras la noche oscura
podemos siempre
vislumbrar un nuevo amanecer,
una luz diáfana, brillante,
cálida y serena.


Me tiene en pie
el grito desgarrado
que desde la cruz
reasume, una vez más,
todos los dolores de esta tierra,
y abre la esperanza
de un dia sin ocaso, sin dolores, sin fatigas,
junto a todos aquellos
que pasaron o tendrán que pasar
-tarde que temprano-
la última puerta, la definitiva.

Valor para no dejarme consumir.
Fuerza para seguir sonriendo.
Alegría para aceptar lo inevitable.
Certezas para seguir amando con un corazón más generoso.
Abrazos, muchos abrazos,
para compartir el dolor,
para compartir la esperanza. 


14-02-2015

16 de enero de 2015

Laberinto

Siempre se puede renacer, como el Ave Fenix, basta creerlo y luchar, cueste lo que cueste hasta lograrlo. 

La vida a veces parece un laberinto en el que algunos pueden perderse indefinidamente y  llegar a creer que no hay salida, pero si la hay. Siempre la hay, aún en medio de las situaciones más oscuras siempre hay una salida, la cuestión es encontrar la mejor salida, no una que te lleve a otro laberinto aún peor que aquel en el que estabas, sino uno que te lleve a la luz.

Y la mejor salida suele ser el amor, el amor de verdad... Pero también puede haber otras y la más segura es, si se quiere, desde muy adentro, encontrar a Dios, encontrarse con Dios...


  

Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...