10 de mayo de 2014

Unas palabras al viento

- Sabes, me pregunto: ¿dónde esta la paz? ¿dónde está mi paz? ¿dónde están mis sueños? 

- Pero ¿por qué dices eso? Antonio...  

- Quiero estar en paz para dar paz, pero dentro hay siempre un deseo escondido de estar en otro sitio, como si quisiera permanecer anclado en el pasado. ¿Y para qué? Parece que yo era mejor en otro tiempo, ahora me descubro diferente, sin el mismo espíritu, con menos sabiduría que antes. ¿Me comprendes?  

- Sabes, te entiendo. Sí te entiendo porque a veces me pasa igual, pero eso no es posible. Es más, sería absurdo. ¿No crees? Deja de pensar en el pasado amigo mío. Toma el presente, por favor, te lo he dicho muchas veces. Toma el presente, y sea como sea, quiérelo, ámalo, sonríele a la vida. Ama tus circunstancias, acéptalas y, al menos por ahora, no intentes cambiarlas. Primero tienes que dar el paso de aceptarlas y amarlas, amar a los tuyos y a los que te rodean tal como son, tal como son. Acuérdate, sonríe, aunque por dentro tengas ganas de llorar o de escapar.   

- Gracias amigo, te prometo que lo voy a intentar. 

Y así se fue, sin decir nada más, con esa paz que tanto lo caracteriza, esa paz que Antonio sigue buscando, sin poder encontrar.    

12 de abril de 2014

Mil soles espléndidos, más que un buen libro

“Mil soles espléndidos” es la traducción que le han dado al título de uno de los últimos libros del reconocido escritor Kalhed Hosseini. Según él mismo es un título que lo conmueve y razón tiene porque la historia que cuenta tan magistralmente en su libro es una historia profundamente conmovedora.

Al ir leyendo este libro, ya desde las primeras páginas, se va formando un nudo en la garganta que a veces se transforma en rabia contenida y otras en un dolor que te conmueve y te cuestiona sobre el ser humano y sus alcances. Este libro es la historia de dos mujeres afganas que viven situaciones cargadas de dolores, de decepciones, de injusticias, de desprecio, de una violencia insoportable y no obstante todo, conservan en el fondo la esperanza de un mañana diferente. Mariam y Laila son mujeres comunes y corrientes pero su vida y lo que tuvieron que sufrir las hace grandes, y a Mariam, especialmente, le otorga una sutil sabiduría sobre la vida que les permite a las dos protagonistas soportar todo lo que les toca padecer, que no es poco. Esta obra retrata, desde la visión particular de dos mujeres sencillas, la realidad cruda de una sociedad oprimida por el totalitarismo ejercido por un grupo reducido de fundamentalistas que someten, muy especialmente a las mujeres, a unas leyes completamente absurdas y aniquiladoras. Fruto de esa sociedad es el hombre, o mejor dicho el marido que por desgracia les toca, que las oprime, las subyuga, las maltrata, las menosprecia, las esclaviza. No obstante todo, en el fondo de su ser, no se sabe exactamente cómo, logran cobijar un espíritu libre y sabio que les ayuda a mantener la esperanza, más allá de las circunstancias.


Pero en esta historia no todo es dolor. Algunos personajes y algunos momentos devuelven el alma al cuerpo. El padre de Laila y el novio de su juventud, Tariq, son personajes que refrescan, que hablan de otro modo de ser hombre, distinto del de Rashid, el esposo medio demente y medio salvaje (digo yo)  de las dos mujeres. De alguna manera la presencia de estos personajes permite recuperar el aliento y mantiene viva la esperanza y la certeza de que algún día la suerte cambiará.


Ya en las últimas páginas, cuando por fin la historia hace un viraje y deja vislumbrar los mil soles espléndidos que se van alzando tras años de oscuridad y que están latentes a lo largo de todo el libro, Laila, sumergida en sus pensamientos y alentada por el recuerdo imborrable de Mariam, comprende que debe seguir adelante con su vida, “porque sabe que no puede hacer otra cosa. Eso [seguir adelante] y tener esperanza”. Quizá de eso se trata esta historia que se nos queda enredada en los entresijos del alma: saber que con frecuencia no tenemos otra opción más que seguir adelante sin perder la esperanza. Claro, para lograrlo, se necesita una buena dosis de coraje.

Ahora, aún después de días de haber cerrado la última página de este libro cada tanto pienso en Afganistán y en su gente. Una realidad aparentemente muy lejana de la mía, pero a la que no puedo ser indiferente.

Colombia, 10:54pm de este sábado 12 de abril. Afganistán, 8:24 am del domingo 13 de abril…. ¿Cuántos mueren aquí y allá a esta misma hora a causa de alguna injusticia? ¿Y yo que puedo hacer desde la comodidad de mi casa? Al menos levantar una oración, no olvidar, no dejarme atrapar por la indiferencia, no tener miedo a sentir el corazón oprimido ante el dolor ajeno… Y escribir estas palabras que ahora dejo sueltas para que toquen algunas puertas, puertas que quieran dejarlas pasar e invitarlas a entrar.

9 de marzo de 2014

A las mujeres en su día


Dedicado muy especilmente a esa mujer maravillosa con la que tengo la fortuna de caminar y de soñar desde hace algo más de diez años...



                                     Eres más de lo que te imaginas


Mujer,

¿Sabes acaso todo lo que tu nombre representa?

¿Sabes acaso lo que tu sola presencia significa?

No es sólo tu belleza,

no son solo tus ojos,

ni siquiera tu sonrisa desprevenida…

Es tu encanto femenino,

es toda tu esencia la que da sentido

a cada instante, a cada sueño,

a cada empresa por pequeña que esta sea.

No olvides esa esencia,

No olvides lo que vale tu sonrisa,

No olvides que tu aparente fragilidad

es también tu fuerza.

No olvides que llevas en ti

el tesoro más preciado: la vida.

Y por eso en tu corazón guardas

una capacidad única de amar,

que es sólo tuya.

Un amor que es capaz de transformar el mundo, 

de devolvernos la esperanza.


J.B.V.

(9 de marzo de 2014)

8 de marzo de 2014

Un vestido azul... para pensar

La historia del Vestido Azul

“En un barrio pobre de una ciudad distante, vivía una niñita.
Ella iba a la escuela local. Su familia no se preocupaba mucho de ella, razón por la que casi siempre andaba sucia. Sus ropas eran muy viejas y maltrechas.
La maestra estaba triste con la situación de la niña.
‘¿Cómo puede ser que una niñita tan bonita venga a la escuela tan mal arreglada?’
Separó un poco de dinero de su sueldo y, aunque con dificultad, resolvió comprarle un vestido nuevo. La niña estaba linda con ese vestido azul.
Cuando la madre vio a su hija con aquel lindo vestido azul, sintió que era lamentable que su hija, vistiendo aquel traje nuevo, fuese tan sucia para la escuela. Por eso, comenzó a bañarla todos los días, peinarle sus cabellos, cortar sus uñas.
Cuando terminó la semana, el padre dijo: ‘querida, ¿no encuentras vergonzoso que nuestra hija, siendo tan bonita y bien arreglada, viva en un lugar como éste, cayéndose de a poco? ¿Qué te parece si arreglamos la casa? En las horas libres, yo voy a pintar las paredes, arreglar la cerca y plantar un jardín’.
En poco tiempo, la casa se destacaba en la pequeña villa debido a la belleza de las flores que inundaban el jardín, y el cuidado en todos los detalles. A los vecinos les dio vergüenza el vivir en casas tan feas y decidieron también arreglar las suyas, plantar flores, usar pintura y creatividad.
En poco tiempo, todo el barrio estaba transformado.
Una persona, que acompañaba los esfuerzos y las luchas de aquella gente, pensó que ellos bien se merecían una ayuda de las autoridades. Fue al municipio para exponer sus ideas y salió de allí con autorización para formar una comisión para estudiar las mejorías que serían necesarias para el barrio.
La calle de barro y lodo fue substituida por asfalto y las veredas de piedra. El alcantarillado fue canalizado y el barrio recibió aires de ciudadanía.
Y todo comenzó con un vestido azul...
No era la intención de aquella maestra arreglar toda la calle, ni crear un organismo que socorriese al barrio. Ella hizo lo que podía, contribuyó con su parte. Hizo el primer movimiento que terminó haciendo que otras personas se motivasen para luchar por mejoras.
¿Será que cada un/a de nosotros/as está haciendo su parte en el lugar en que vive?
¿Acaso somos de aquellos/as que solamente señalamos los hoyos de la calle, los/as niños/as sueltos/as sin escuela y la violencia del tránsito?
Recordemos que es difícil cambiar el estado total de las cosas. Que es difícil limpiar toda la calle, pero es fácil barrer nuestras veredas.
Es difícil reconstruir un planeta, pero es posible dar un vestido azul.
Autor desconocido

28 de enero de 2014

Reflexione sobre "mass media" y educación (Parte II)


(...)

Para los más desventajados y vulnerables, los modelos construidos y ofrecidos por los medios de comunicación son –en muchos casos- inalcanzables, lo cual puede generar conflictos internos y externos, e incluso cierta frustración ante lo imposible. O también puede suceder que para estos chicos y chicas lo más importante sea el conseguir dinero, de cualquier manera, antes que estudiar, porque para ellos o ellas el encajar con esos modelos de consumo y el estatus socioeconómico que representan, tiene más valor que el estudio, el cual no sólo requiere un mayor esfuerzo sino que sus frutos –no siempre seguros, y menos en estos tiempos de crisis- pueden verse sólo a largo plazo. Esto es particularmente cierto para los/las estudiantes de origen latinoamericano ya que, como lo veremos en el capítulo siguiente, la cultura de estos países está profundamente marcada por la televisión y los modelos culturales que la misma ofrece.
Dos aspectos, quizá poco analizados, que, en nuestra opinión, relacionan a los medios de comunicación, especialmente a la televisión, con el abandono y el fracaso escolar son: el número de horas, por una parte, y el tipo de programas que ven los chicos y las chicas, por otra. En cuanto al tiempo de exposición todos los estudios muestran una correlación negativa entre las horas que una persona pasa frente al televisor y sus logros académicos: a más horas, peores resultados (Van Evra, 2004; Del Río, Álvarez & Del río, 2004). Estos estudios coinciden en señalar que los efectos adversos de esta exposición se suelen notar cuando se superan las 4 horas por día o las 28 a 30 horas por semana. En cuanto a los contenidos, también existen evidencias de una correlación negativa entre la exposición continuada a programas no educativos y el desempeño escolar, especialmente en lenguaje y matemáticas (Del Río et al., 2004).
Diversas investigaciones -desarrolladas sobre todo en los Estados Unidos- muestran que “muchos niños (y/o niñas) pasan más tiempo frente a un televisor que en el colegio” (Van Evra, 2004), y mientras más horas gasten viendo televisión, más apatía pueden generar hacia los asuntos de la escuela (Morgan, 1993, citado por Van Evra, 2004) y esta apatía puede llevar, en últimas, al fracaso o al abandono. Muy seguramente, un adolescente, si no tiene un adecuado control de los padres, prefiere sentarse a ver un programa cualquiera que sentarse a estudiar o a hacer, por ejemplo, la tarea de matemáticas. Y cabe preguntarse: ¿Qué tipo de programas ven? ¿Con qué criterios los escogen? ¿Están en capacidad de juzgar el contenido de los programas? ¿Qué pueden aprender de útil para la vida a través de ellos? ¿Influye o no lo que ven en su desempeño académico?
Hoy por hoy la imagen televisiva, el internet y otros medios audiovisuales son todo un reto para la escuela y, en particular, para los docentes. En relación con esta problemática, Marchesi & Pérez (2003) señalan que “la sociedad audiovisual en la que está inmerso el alumno condiciona su atención y reduce el atractivo del texto escrito en el que se basan la mayoría de los aprendizajes escolares. Además, los profesores pueden tener dificultades para adaptar su enseñanza a las nuevas generaciones, más atraídas por la información audiovisual e informática”. Por otra parte, L. N. Her (2008) no duda en afirmar que el internet y la televisión son factores significativos de distracción que influyen en el rendimiento académico de muchos estudiantes. 
Por todas las razones aquí expuestas, creemos que efectivamente la televisión, el internet y, en general, los medios de comunicación, constituyen un factor que puede incidir, de una u otra manera, en las historias de fracaso escolar, y por ello lo hemos incluido en este estudio. Cabe anotar, claro está, que el grado de influencia está mediado por otros factores, en nuestra opinión más decisivos, como es el caso del acompañamiento de los padres y del capital cultural de la familia.

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Her, L. N. (2008). Making sense of academic failure. A dissertation submitted to the School of education and the committee on graduate students. Stanford University. UMI. 
DeL Río, P.; Álvarez, A. & Del Río, M. (2004). Pigmaleón: Informe sobre el impacto de la televisón en la infancia. Madrid. Fundación Infancia y Aprendizaje. 
Van Evra, J. (2004) Television and child development. 3rd edition. Mahwah, London. Lawerence Erlbaum.

Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...