26 de marzo de 2026

La vida vista con la lupa "down"

Hace ya casi 18 años me cambió la vida para siempre. El sábado 7 de junio de 2008, en el Hospital Virgen del Camino, en Pamplona, España, nacía una niña con Síndrome de Down, mi hija Ana Isabel. Aunque conocíamos el diagnóstico de antemano, a raíz de una ecografía en la que todo parecía estar bien, llegamos a creer con mi esposa, que esa creatura llegaría al mundo sin condiciones especiales. Pero no fue así. Las palabras del pediatra que la recibió: "la bebé sí tiene Síndrome de Down", cayeron como un baldado de agua fría. Nadie está preparado para algo así. 

Como lo describió Emily Peral Kingsley, escritora de Barrio Sésamo, cuando tuvo un hijo con Down: la noticia, en el primer momento, se parece a ese instante convulso en que unos jóvenes padres que han comprado un tiquete para Italia, se enteran que ha habido un cambio de rumbo y el avión ha aterrizado en Holanda. He aquí la maravilla de esta situación paradójica, Holanda no es un sitio horrible, es solo un lugar diferente del que no sabes nada o casi nada. El síndrome de Down, cuando te toca vivirlo, es un lugar maravilloso. Sí, has leído bien, es un lugar maravilloso.  


Yo creía saber lo que es el amor y la ternura, pero en realidad estaba muy lejos de entenderlo y de sentir con todo mi ser lo que estas dos palabras significan de verdad.

Este blog empezó por el deseo de contar una historia: la historia de Ana y la historia de nuestra familia con Ana entre nosotros. La primera entrada de este blog, del 4 de marzo de 2011, cuenta una primera experiencia de discriminación, de burla hacia mi hija por parte de otros niños. Desde ese entonces entendí que tener una hija con Síndrome de Down significaría un desafío, no solo por su condición que tiene sus bemoles, sino por todas las barreras, los obstáculos, las burlas y los prejuicios con los que debes luchar todos los días de la vida, en cualquier lugar del mundo. Esa primera burla ocurrió en España, un país avanzado en la inclusión, luego vendrían varias situaciones penosas en Colombia, y... las seguimos viviendo. No son frecuentes, pero se sienten y duelen.     

Ana no está sola, tiene dos hermanos, uno cuatro años mayor que ella, David José y otro, unos cuatro años menor que ella, Francisco (alias Patxi). Para ellos no ha sido fácil aceptar esta situación. El mayor, cada día la acepta más y mejor, pero no deja de ser un peso y un interrogante. A pesar del gran corazón que tiene, de vez en cuando se pregunta si cuando Moni (su mami) y yo faltemos, él tendrá que hacerse cargo de ella. No es egoísmo, es solo la cruda realidad. Seguro que encontraremos la respuesta cuando llegue el momento.  

Tener una hija con Síndrome de Down como Ana Isabel es maravilloso, pero, por supuesto, no todo es color de rosa. Hay momentos difíciles y otros muy dolorosos, como cuando la debes acompañar en una UCI, porque necesita oxígeno para mantenerse viva. O cuando te das cuenta, muy a tu pesar, que no tienes todas las herramientas necesarias para apoyar su aprendizaje y vez el futuro siempre incierto, sin respuestas. O como en esos momentos en que no sabes como hacerla entrar en razón y te topas de frente con su terquedad que pone a prueba tu paciencia. 

Pero este mundo Down es maravilloso. Significa un abrazo, un beso inesperado, una sonrisa sincera, un "te amo papá" a cualquier hora del día. El mundo Down te obliga a ver la vida con el prisma de la inocencia y la sencillez, sin afanes, sin dobleces, con bondad y con plena honestidad. 

Más de una vez me ha pasado que voy con ella por la calle y observo cómo su sola presencia despierta sonrisas en los más diversos caminantes, niños, niñas, jóvenes, adultos. Eso siempre me conmueve. Y ella, en su inocencia me pregunta: ¿por qué esa señora me sonrió? o ¿por qué me saludó? Su presencia hace ver el lado amable de las personas o su lado oscuro (ha habido quien no se inmuta ante su sonrisa o incluso la rechaza y la mira con desprecio, han sido pocas, pero que las hay, las hay). 

En el pueblo donde vivimos ella es, más o menos, famosa 😀 (quizá exagero, pero me pasa que voy por la calle y alguien la saluda 👋 por su nombre y yo no tengo ni idea de quién será) y en su colegio, son pocos los que no la conocen. Me siento orgulloso de ella y no la cambió por nada del mundo.  

Sé que no es fácil, lo sé, pero igual sigue siendo maravilloso. Sé que Ana es un caso particular, tiene una gran personalidad y un corazón inmenso; y sé que hay niños y niñas Down que tienen características más marcadas y que hacen la experiencia más dura, más compleja y más retadora, pero igual, lo sé y lo confirmo todos los días, sigue siendo maravilloso tener un hijo o una hija con Síndrome de Down. Necesariamente, aprendes a ver la vida de otra manera. 

Tomada de: https://downtv.org/noticias/que-es-el-dia-mundial-del-sindrome-de-down/

Ana Isabel, ¿sabes que te amo con locura? 

 

6 comentarios:

  1. Buenos días Jaime y flia infinitas gracias por este testimonio declaró, sincero y esperanzador, tener la certeza entre nosotros que el amor derriba cualquier obstáculo, estoy en este preciso instante llorando y dándole valor a estás lágrimas y sentirme amado y amarlos a ustedes en su compartir de vida tan concreto ( excelente escritura muy bien expuesto el texto no deja nada sin entender) Bendiciones Eduardo Calderón.

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  2. Hoy me he despertado con este maravilloso relato. De lo que yo recuerdo de Ana Isabel, estoy totalmente deacuerdo con tus palabras, sobre todo en su inocencia y ternura. De lo que yo recuerdo de tu hijo mayor, también doy fe de su gran corazón y de lo que recuerdo de vosotros, pues no me extraña nada que vuestros hijos sean como tú los describes ya que Mónica y tú sois un ejemplo como padres y como pareja. Desde Pamplona, un abrazo enorme. Txarlin.

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    1. Querido Txarlin, me alegra mucho leerte. Gracias por tus palabras. Un abrazo desde la distancia.

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  3. Don Jaime, es un orgullo leerte y más cuando escribes desde el corazón, me tocas el alma con este texto, pero sobretodo con los sentimientos con que es escrito; creo que como sociedad no hemos muchos entendido el verdadero significado y la dimensión y alcance de la palabra ESPECIAL cuando nos referimos a las personas con síndrome de Down. Todos los seres humanos ya de por sí somos especiales, pero alguien como ANITA lo es muchísimo más, y es ahí cuando considero se confunde la palabra especial (a mi me pasaba), dado que cuando nos referimos a una persona con síndrome de Down la palabra especial se interpreta como una enfermedad, o complejidad, o retraso, entre otras y perdemos el sentido de la “especialidad” de ese ser humano maravilloso. Tengo presente que ahora se dice personas con habilidades especiales, y aún he visto como se sigue con la confusión de la definición, (no por definición sino por aplicación) y lo recalco porque ese calificativo de “ser especial” nos debe despertar toda nuestra atención, aflorar nuestros sentimientos más profundos, nuestro aprendizaje para poder ver y entender con los ojos de DIOS a esa persona que verdaderamente (yo no diría especial) es EXCEPCIONAL!.
    Anita es un tesoro, debemos recordárselo cada día, cada segundo, sé que a veces se nos pasa pero si nos lo proponemos ella seguirá viviendo cada día, sabiendo que es EXEPCIONAL! Cómo también somos todos, y quienes entre sí también nos lo debemos recordar ! Un gran abrazo don Jaime para ti, para toda la familia y ESPECIALMENTE PARA ANITA!

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    1. Muchas, muchas gracias por tu hermoso mensaje... Pero me gustaría saber exactamente quién eres. Apareces como "anónimo" y no he logrado descifrar tu identidad. Así que si lees este mensaje, por fa dime quien eres (ya sea por este medio o por cualquier otro, por whatsapp, por ejemplo).

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