14 de diciembre de 2012

Han desalojado a Jesús



Un texto de Chiara Lubich, a propósito de la Navidad...

Se acerca la Navidad y las calles de la ciudad
se cubren de luces. 

Una hilera interminable de locales comerciales,
una riqueza exqusita, pero exorbitante. 

A la izquierda de nuestro auto, 
se destacan una serie de vitrinas porque, detrás del vidrio, 
está nevando graciosamente: ilusión óptica
Además, niños y niñas en trineos tirados por renos y animalitos estilo Walt Disney, papás Noel, cervatillos, liebres,
ranas y enanos rojos...

Todo se mueve con gracia. ¡Ah!, ¡hay unos angelitos!
Pero ¡no!... ¡son hadas! 

¡La última novedad! hadas que adornan el paisaje nevado. 
Un niño, en puntas de pie, observa deslumbrado,
en compañía de
sus padres. 

En mi corazón, en cambio, siento al principio incredulidad y luego rebelión:
¡Este mundo rico se ha adueñado de la Navidad
y de todo lo que la rodea, 

y ha desalojado a Jesús!

De la Navidad ama la poesía, el ambiente,
la amistad que suscita, los regalos que sugiere,
las luces, las estrellas, los villancicos…
Navidad le interesa porque
es uno de los mejores negocios del año.
Pero ni se le ocurre pensar en Jesús.

“Vino a los suyos y no le recibieron…”
“No había sitio para Él en la posada…”, ni siquiera en Navidad.

Por la noche no pude dormir.
Este pensamiento me mantuvo despierta.
Si naciera de nuevo haría muchas cosas.
Fundaría una Obra al servicio de la Navidad
para todos los hombres de la tierra.
Haría imprimir las postales más bellas del mundo.
Fabricaría estatuas y estatuillas con el arte más refinado.
Grabaría poesías, canciones del pasado y del presente,
ilustraría libros para niños y adultos
sobre este “misterio de amor”,
escribiría guiones de teatro y de cine. No se lo que haría…

En este momento le estoy agradecida a la Iglesia
que ha salvado las imágenes.
Cuando años atrás, estuve en un país
en el que dominaba el ateísmo, conocí un sacerdote que esculpía ángeles
para recordarle el cielo a la gente.
Hoy lo comprendo mejor.
Es lo que se requiere ante el ateísmo práctico
que actualmente invade el mundo por todas partes.
¡Que dolor produce esta apropiación de la Navidad
y el desalojo de Jesús recién nacido!
¡Que al menos en nuestras casas se diga
a viva voz Quién es el que ha nacido,
festejándolo como nunca. 


Tomado de:
Lubich, Chiara (1997). Navidad. Ed. Ciudad Nueva. págs. 51-53

5 de diciembre de 2012

Te busco...

Hoy te he buscado y no te he encontrado.
He visto adornos por todas partes que hablan de la Navidad, pero Tú, no estabas.
He visto la gente caminando de manera frenética buscando regalos, objetos para decorar su casa o cualquier otra cosa, pero pocos, muy pocos te buscaban a tí. 
He buscado un pesebre, y había tan pocos... 
En los escaparates había cientos de dulces navideños, y varios motivos de guirnaldas, estrellas, luces, renos, Papás Noel, pero tan pocos pesebres y los pocos que había no me han gustado. 
Y buscaba, y buscaba y no había nada que hablara de tí... Navidad por todas partes, pero sin Tí... 
Y entonces he vuelto a buscarte, y de repente te he encontrado en el abrazo de mi hija, en su sonrisa, en su ternura.
Me pasa a veces como le sucedía a algunos de tus discípulos que quisiera verte triunfante y se me olvida que no has venido para triunfar, sino para amar y para servir.    

2 de diciembre de 2012

Cada día trae su propio afán

A veces corremos el peligro de vivir más en el futuro que en el presente y más aún cuando vemos que una etapa está por concluir. Es indispensable anclarse en el presente porque el futuro sólo llegara cuando tiene que llegar y puede pasar que no llegue de la manera en que lo hemos imaginado.

11 de noviembre de 2012

Mis reflexiones sobre el aborto...



En Colombia ha estado de nuevo encendido el debate sobre el aborto y los ahora llamados derechos sexuales de las mujeres. La mecha que lo hizo explotar han sido algunas declaraciones y campañas promovidas por el actual Procurador de la Nación en contra del aborto. 

No quiero con mis argumentos convencer a nadie ni tampoco quiero justificar o criticar la labor de la procuraduría, sólo quiero plantear unas reflexiones para, en lo posible, abrir otros debates que, a mi modo de ver, están solapados dentro de este tema tan controvertido. Debo aclarar además que me he decidido a escribir estas líneas en buena medida como respuesta a todos los comentarios que sobre este tema se desataron en un foro virtual de eltiempo.com, en relación con un artículo del 11 de septiembre de 2012 en el que se critica la posición del procurador, algunos de los cuales me parecieron demasiado beligerantes y sin argumentos realmente serios. También lo he hecho porque, simplemente, quería plasmar mi propio pensamiento y si lo hago sólo hasta ahora es simplemente porque mis circunstancias personales no me permitieron hacerlo antes.
  
Los que defienden el aborto lo hacen arguyendo unos derechos que las mujeres tienen sobre su propio cuerpo y sobre lo que cada una quiera hacer con su vida. Obviamente no se dan cuenta de la falacia que esto encierra. El primer derecho de las mujeres debería ser más bien no dejarse manipular como objetos sexuales; si lo analizáramos concienzudamente, es decir, mediante una investigación seria, llegaríamos a la conclusión de que esa caricaturización del cuerpo femenino en los medios de comunicación (o quizá sea más apropiado llamarlos medios de desinformación y aniquilación del pensamiento crítico) es una de las causas que genera violaciones y embarazos indeseados.

El discurso actual de quienes defienden el aborto carece además de un componente esencial en este juego de los derechos: la responsabilidad del hombre en todo este proceso. ¿Por qué muchas mujeres abortan? Porque el hombre no asume la parte que le corresponde: o bien le exige a la mujer que aborte –en muchas ocasiones mediante la cobarde violencia machista-, o bien se escabulle y no responde de ninguna manera, dejando a la mujer sola ante una decisión tan compleja y con tantas repercusiones para su propia vida.   

Defender el aborto resulta mucho más fácil y más cómodo que rechazarlo. Lo primero nos libera de un peso, lo segundo nos obliga a asumir responsabilidades sobre nosotros mismos y sobre otros, en especial sobre aquellos que están más cerca. Un hijo o una hija es siempre una responsabilidad que muchos prefieren no asumir. Por supuesto es más fácil abortarlo a que dañe nuestros planes, sean cuales fueren esos planes presentes y futuros (y esto vale tanto para hombres como para mujeres).

Renunciar a nosotros mismos, lo que incluye renunciar a nuestros deseos y a nuestros impulsos, es algo que no enseñan en ninguna parte, a no ser en las iglesias. Pero incluso para quienes vamos con frecuencia a misa (o a otros eventos religiosos) es un discurso que para muchos resulta muy exigente y ante el cual resulta más cómodo decir que eso es algo que sólo atañe a los curas y a las monjas. Aquí podríamos recordar que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Esto del autocontrol es un tema espinoso, pero no me cabe duda de que no ejercerlo es una de las causas de las violaciones y de los embarazos no deseados. Es mucho más cómodo dejarnos llevar por el momento, y creer firmemente (como muchos lo aseguran a rajatabla) que el sexo es la fuente de la felicidad.

Tengo la certeza de que si le diéramos a la vida el valor que realmente tiene y fuéramos más conscientes de que no somos dueños ni siquiera de nuestra propia vida, evidentemente habría menos necesidad de debatir sobre el tema del aborto. Sin embargo esta perspectiva implicaría un cambio de mentalidad y ciertas acciones específicas, tales como: 

* Mejorar sustancialmente nuestro sistema educativo -donde lo más importante no sea el éxito académico sino la formación integral de las personas-;
* Hacer campañas en las que se valore el verdadero respeto por cada ser humano como un todo (cuerpo, alma, corazón);
* Promover políticas serias que favorezcan a las familias constituidas según el orden natural (tema que merece, por demás, una discusión aparte);
* Promover y crear programas de radio y de televisión que ayuden a exaltar el espíritu y la cultura (no la degradación moral, el irrespeto y el dejar hacer, dejar pasar);
* Promover y crear programas que incentiven la lectura (claro, la buena lectura, la que culturiza y nos hace más pensantes);
* Abolir la publicidad explícitamente erótica y sexista;
* Acabar a toda costa con la pornografía en todas sus manifestaciones, incluyendo algunas revistas que explotan soterradamente el cuerpo femenino de manera descarada arguyendo que eso es progreso (cuando en realidad es una degradación absoluta de nuestra sociedad).

En fin, como puede verse claramente, son exigencias que le saldrían muy caras al gobierno, a los medios de desinformación y también a algunos empresarios. Es más económico, más rentable y mucho más cómodo legalizar el aborto. Estas propuestas que he expuesto tienen el peligro (para los políticos y para la élite) de que -mediante estos programas- las personas del común lograríamos desarrollar, de un modo adecuado, nuestro pensamiento crítico y entonces tendríamos un criterio mucho más elaborado para debatir en franca lid sobre temas tan complejos como el aborto. En conclusión, es más sencillo disfrazar el aborto presentándolo como derecho fundamental de las mujeres que encarar la verdad y llamarlo por su nombre. Cuesta mucho asumir que las violaciones y los embarazos no deseados son fruto de una sociedad francamente descompuesta.       

¿Y qué decir de los “fetos con malformaciones”? ¿Y de los discapacitados? … Es un tema delicado, no lo puedo negar, pero responderé con mi propio testimonio.  Yo tengo tres hijos, uno de 7 años, una hermosa niña de 4 con Sindróme de Down, y otro que tiene apenas un mes de nacido, pero que ha sido parte de la familia ya desde cuando supimos que lo estábamos esperando y que ahora mismo llena toda nuestra casa con una alegría difícil de describir.

Si no fuera por mi hijo mayor no hubiera conocido la dicha de oír todos los días: “papá, papá, te amo”. Si no fuera por él no hubiera llegado a conocer mis límites como los conozco ahora y la certeza de que siempre tendré algo que aprender y algo que superar. Si no fuera por él no hubiera sabido lo que significa realmente salir de mí para vivir por otro y además experimentar una enorme felicidad cuando lo logro plenamente. Y si no fuera por él no tendría la posibilidad de oírlo reír a carcajadas cuando ve algunas películas o cuando lee algunos cuentos. Escuchar esa risa es algo que no tiene precio.

¿Y de mi hija con Síndrome de Down? Lo primero que debo decir es que me siento inmensamente afortunado de haber tenido una hija así. De no ser por ella, estoy seguro, no sería tan feliz como soy ahora. Cuando ella nació escribí a algunos amigos: “Ana Isabel ha venido como una joya preciosa para mostrarnos la ternura de Dios” y he tenido la fortuna de comprobarlo todos y cada uno de los días de sus cortos y dichosos cuatro años. En aquellos momentos en que todo parce un poco más de gris que de costumbre, su sonrisa, su inocencia, sus abrazos hacen que el sol vuelva a brillar. Si no fuera por ella no hubiera conocido un montón de gente maravillosa que he tenido la fortuna de conocer. Y gracias a ella también me he vuelto más sensible ante el dolor de otros. Además, dado que a ella todo le cuesta un poco más, cada logro suyo es una fiesta y por lo tanto un motivo de alegría. 

Sin duda no todas las discapacidades son iguales. Hay otras más difíciles de sobrellevar. Alguno podría preguntarse ¿y si hubiera tenido otro tipo de problema, un retraso más severo, autismo, alguna malformación? Evidentemente, no puedo contestar a esta pregunta con verdadero conocimiento de causa. Por fortuna tengo como esposa una mujer con una fe muy sólida y con convicciones bien cimentadas y a la postre hubiéramos igual afrontado la situación que fuere, siendo fieles a nuestros principios. Pero, por ahora sólo podemos dar testimonio de nuestra propia experiencia.

No voy a negar que tener un hijo o una hija con discapacidad, sea física o cognitiva, implica necesariamente un sacrificio, pero creo que es una experiencia que vale la pena ser vivida. Tampoco voy a esconder lo evidente: educar a un hijo o a una hija con discapacidad no es algo sencillo, como tampoco es sencillo educar a un niño o a una niña de los que llamamos “normales”. Y aquí cabe preguntarse ¿y quién es realmente normal? ¿Qué entendemos por normalidad?... El problema de fondo es el mismo: una situación de este tipo nos obliga a salir de nuestra comodidad y a dar la vida por otro que puede necesitar nuestro apoyo constante durante prácticamente toda su vida. Ante esta perspectiva resulta más fácil la opción del aborto. Hoy por hoy son pocas las personas que están dispuestas a sacrificarse por los demás; es algo entendible en una sociedad tan individualista como la nuestra.  

En conclusión, desde este rincón  de dónde escribo, puedo ver que abortar es el camino más fácil, y se comprende ya que su práctica legalizada -y argumentada de mil maneras, aunque casi todos los argumentos sean falacias disfrazadas de verdades dogmáticas-, nos permite evadir la responsabilidad de nuestros actos, fundamentando nuestras decisiones en la defensa de una libertad mal entendida. Por otro lado, hablar sobre este asunto tan polémico, es algo que acapara la atención mediática y logra que, sin darnos apenas cuenta, terminemos eludiendo otros temas -en mi opinión- más importantes como lo son la urgencia de construir una sociedad más justa, más fraterna, más ecológicamente sostenible y en especial una sociedad en la que la vida deje de ser un derecho por el cual debamos luchar, y en la cual el hombre no olvide de dónde viene y para dónde va... 

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3 de noviembre de 2012

Para pensar y recordar

Oración para aprender a amar

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Madre Teresa de Calcuta M.C.

4 de octubre de 2012

- ¿Qué importa? -

Hace ya muchos meses leí un libro que me dejó impactado. Tanto que aún lo recuerdo. No al detalle, ciertamente, pero es uno de esos libros que cuesta olvidar. El título es muy sugerente: "Nada", y su autora es la ya reconocida escritora danesa Janne Teller.

El libro, dicen los que saben está especialmete dirigido a los adolescentes, pero puede leerlo casi cualquier persona. La trama del libro parte de una pregunta fundamental que se hace uno de los protagonistas del libro: el escéptico jóven Pierre Anthon, quien desde un árbol pregunta insistetemente: ¿qué es lo realmente importante en la vida? Para él, es decir para Pierre, nada importa; en otras palabras la vida no tiene sentido. Este interrogante, para nada vanal, interpela profundamente a sus compañeros de clase y cada uno, a su manera, intenta responder a esta pregunta. El libro tiene la magia de mantener el suspenso y sobre todo -y creo que eso es lo más importante- hace que te hagas tú mismo esa pregunta: ¿qué es lo que realmente importa en la vida, en tu vida?

He dicho que el libro es casi para cualquier persona y la verdad no sé si realmente puede recomendarse su lectura a cualquiera, es más, no estoy muy seguro que sea un libro para todos los adolescentes. Tengo mis dudas. Las respuestas que intentan dar algunos de los chicos o algunas de las chicas son bastante fuertes. Ah, porque ellos o ellas no responden filosóficamente, responden con hechos, con acciones concretas... Y algunas de esas acciones pueden resultar bastante fuertes para ciertos lectores muy sensibles, ya sean jóvenes o adultos.... De todas maneras, es un muy buen libro (claro, desde mi opinión, que soy bastante neófito en esto de la "crítica literaria", si así le podemos llamar a esto que ahora hago).

El punto central es que la historia y la pregunta que plantea no te dejan indiferente. Al menos eso me pasó a mí.... Yo, por mi parte, un buen día (ya hace varios años) tuve la fortuna de conocer un grupo de gente estupenda que había sabido encontrar una respuesta muy concreta a esta pregunta: sólo Dios importa, todo lo demás es vanidad de vanidades. Lo que corrobora la veracidad y el peso de su respuesta es, desde mi perspectiva, que para todas esas personas la vida tiene pleno sentido y más aún, son felices, de verdad felices. Yo decidí seguir el mismo camino... Bueno, tampoco soy iluso, todo tiene un precio y un secreto, es más, "toda espina tiene una rosa"... pero de eso no hablaré hoy.

Hasta la próxima, si Dios quiere!!!!

1 de octubre de 2012

Desde el alma...

Hay ciertos días en que descubro que delante de Dios es bueno guardar silencio para que Él llene por fin la copa vacia de mi alma. Es un sueño que a veces se dilue en medio de la vertiginosa carrera que nosotros mismos llegamos a imponernos. Pero yo no pierdo la esperanza porque guardo la certeza de ese Amor que un día encontré allí en ese Ideal dónde Él ancló mi alma y mi corazón.
 

18 de septiembre de 2012

Para no deternos


Un pensamiento refrescante de la beata Madre Teresa de Calcuta, especial para esos momentos en que los que pareces desanimarte por la fatiga de la vida... 

Nunca te detengas

Siempre ten presente que:

La piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años.

Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña,

detrás de cada línea de llegada, hay una de partida;

detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés vivo, siéntate vivo;

si extrañas lo bueno que hacías, vuelve a hacerlo.

No vives de fotos amarillas, sigue aunque todos esperan que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengas respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota;

cuando no puedas trotar, camina;

cuando no puedas caminar, usa el bastón.

Pero nunca te detengas.
 

                                                                                          Madre Teresa de Calcuta

30 de julio de 2012

Educar, un arte...

Cada vez es más claro para mí: educar es un arte, quizá uno de los más complejos y difíciles. Es un arte como lo puede ser esculpir una escultura, pintar un cuadro, componer una canción o escribir un libro. El educar, en cierto sentido, involucra todas estas manifestaciones del arte. Pero el educador, a diferencia de los demás artsitas, nunca puede estar seguro de cómo terminará su obra, ni siquiera puede estar plenamente seguro de si su estilo es siempre el más adecuado. Cada alumno es un mundo sobre el que, además, otros quieren esculpir, pintar, componer y escribir pero no siempre con la misma intención de quien educa. Aún el maestro más agudo no puede asegurar plenamente el efecto de su labor constante. Ni siquiera aquellos que aman su trabajo y saben hacerlo con pasión pueden estar seguros de que todos sus alumnos serán no sólo existosos (que debería ser lo menos importante), sino ante todo buenos ciudadanos.

¿Cómo esculpir a un ser humano de tal suerte que al final la escultura sea realmente lo que él o ella quiere y puede ser? En últimas cada uno debe convertirse en el escultor de sí mismo, en el pintor de su propio cuadro, el escritor de su propia historia... Evidentemente educar es un arte, pero sin duda no lo hemos hecho del todo bien. Si los hombres supiéramos cómo educarnos a nosotros mismos y cómo educar a los más jóvenes para que cada uno fuera lo que realmente tiene que ser, muy seguramente otro sería el presente, y el futuro tendría mil colores para todos y no sería tan gris y oscuro para algunos como lo es ahora.

24 de julio de 2012

Lo que importa de verdad

Este es un pensamiento que vale la pena leer una y otra vez hasta cuando logremos hacerlo vida en nosotros mismos. Para mí es un pensamiento con una fuerza y una profunidad impresionantes. Seguro que si lo ponemos en práctica encontraremos la verdader alegría y la verdadera paz que a veces buscamos tan afanosamente.  

La voz de Dios:

"¿Quieres aprender a amar? ¿A amar a Dios y, por él, a los hermanos?
No esperes un instante más, no lo piensas demasiado, no te quedes en el deseo de amar, sino ama enseguida en el momento presente. Es que amar significa hacer enseguida, ahora ya, en este minuto, la voluntad de Dios, no la tuya.

La vida no está hecha más que de momentos presentes y valen aquellos donde alguien quiere hacer algo. Lo que cuenta es el presente, el instante que huye, que para mí, para ti, para nosotros tiene que ser pescado al vuelo y vivido bien, hasta al fondo, haciendo en él lo que Dios quiere de nosotros: estudiar, caminar, dormir, comer, sufrir, gozar, jugar ...

Aprende a escuchar la voz de Dios en lo profundo de tu alma, la voz de la conciencia: ella te dirá lo que Dios quiere de ti en cada momento. ¿Andas mal con tu prójimo? “Está atento – nos dice la conciencia -, tienes que amar a todos, incluso a los enemigos...”. ¿Querrías saltar en la hora de estudio? “Está atento – te dice la voz de la conciencia -, jugarás con más alegría después si ahora haces perfectamente tu deber”. Y lo mismo en otras ocasiones.

Vivamos bien lo que Dios quiere en el momento presente. Entonces, así como un punto junto a otro punto hacen una recta, un momento junto a otro momento hacen la vida".

Chiara Lubich – Volver al presente pp 90/91

20 de julio de 2012

¿Y los recortes, para qué?


Cada vez entiendo menos las decisiones del actual gobierno español. Todos los días asustan con nuevos recortes que en últimas sólo perjudican a los que tienen menos. No soy un experto en economía y comprendo la necesidad de ahorrar en los gastos públicos. Pero una cosa es ahorrar en esos gastos, lo cual debería incluir los sueldos de los ministros y de otros altos cargos, y otro muy distinto es crear pánico general diciendo que ya no hay dinero ni para pagar a los funcionarios... Y eso no es lo único, en las medidas que han tomado hasta ahora no veo ninguna solución real para crear empleo y reactivar la economía. ¿O si la hay y no la he visto?

De cualquier manera lo que está claro es que la situación está cada vez peor, que este gobierno no logra o no sabe, o simplemente no quiere dar soluciones políticas con esperanza de futuro, al parecer lo único que le importa es conservar su estatus dentro de la economía europea y que se siga prolongando la eterna historia de que los ricos siempre serán más ricos, mientras los pobres serán más pobres y la clase media tendrá así una batalla cada vez más dura para no caer en picada en el extremo  izquierdo, es decir el de la pobreza, porque parece ser que en el extremo derecho habitan los ricos y los banqueros. (No se me malinterprete, yo no soy de izquierdas, pero tampoco de derechas y menos con todo lo que he visto por aquí) Mientras lo que rija la economía sea el interés de unos pocos, dificilmente llegaremos a buen puerto.

¿Y los inmigrantes? Uyuyuy! La situación es aún peor, pues muchos no tendrán seguramente ni para pagar un tiquete de regreso a su país. Pero eso no es lo más grave; muchos inmigrantes, en especial los africanos y los de ciertos países de América Latina, están ahora ante la disyuntiva de no saber si es mejor sufrir la falta de empleo o incluso aguantar hambre aquí en España o en su país de origen... No existen bolas de cristal que respondan a esta pregunta, seguro que no!  

Cabe aquí preguntarse, cómo dice una canción del grupo internacional Gen Rosso: "¿a dónde iremos a parar si seguimos así?" Por ahora no podemos, o no debemos, asegurar nada, pero si las cosas siguen como van, la verdad es que el futuro pinta, a primera vsita, bastante gris (y no es que quiera ser pesimista). Los que somos neófitos en estos temas de la macroeconomía, el mundo de las inversiones y de las deudas públicas nos preguntamos: ¿existe alguna solución? ¿hay algún economista sensato en alguna parte del mundo que pueda proponer medidas que den un vuelco a la situación actual? Al parecer no. Me inclino a pensar que las grandes facultades de economía enseñan a sus alumnos reglas muy complejas sobre cómo hundir al mundo en la pobreza y en el caos, pero evidentemente no enseñan estrategias, ni simples ni complejas, que sirvan para solucionar crisis de este estilo. 

Aunque, como ya lo he dicho, no soy un experto en el tema, conozco, al menos por ahora, un camino de esperanza: se llama Economía de Comunión (EdC), un modelo económico sencillo cuya idea original la planteó Chiara Lubich en mayo de 1991; es un modelo donde lo que importa no es la ganancia de la empresa, sino el bienestar de la comunidad. Quizá haya otros modelos que yo no conozco, pero evidentemente, si los hay, los políticos actuales tampoco los conocen ¿o será que prefieren ignorarlos?
 
Espero que esta crisis sirva, por lo menos, para hacer florecer la creatividad, la innovación y sobre todo la fraternidad y la solidaridad, lo cuál no sería poco. 

21 de junio de 2012

Una queja sin mucho fundamento...


Aunque entiendo las razones, o al menos eso creo, manifiesto mi total desacuerdo con la decisión de cerrar las bibliotecas por las tardes durante el verano... 

Hace pocos días fuimos de paseo con mis hijos a la biblioteca con ganas de leer algo y de alquilar una película. Al llegar, había varias personas cerca de la entrada como esperando a que la puerta se abriera, no obstante el triste aviso que anuncia el nuevo horario del verano, desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre, los libros, las películas y la música estarán disponible sólo de las 9:00 a las 14:00 horas... Obviamente, la puerta no se abrió. El cuadro era más bien triste: nosotros en la calle y los libros al otro lado a oscuras y completamente desolados... 

En las tardes tendrán que quedarse allí en sus estanterías esperando sin mucho consuelo a que pasen las horas. Sus amigos los lectores estamos condenados a restringir nuestras visitas sólo a esas 5 horas matutinas que los ayuntamientos han determinado para el uso público de las bibliotecas. Las demás horas son para el silencio, la quietud y un descanso que los libros no han pedido. Bueno en esas horas muchos irán a la piscina, a la playa, al cine, etc, etc, etc... Pero siempre habrá, estoy seguro, alguien que añoraría ir a una biblioteca a ojear un libro o a estar con sus hijos buscando una película para ver en casa el viernes por la noche. Si por alguna razón se acuerda de ello después de las 2 de la tarde, tendrá que cambiar de programa! 

Seguramente que más de uno pensará que estoy loco: ¿ir a una biblioteca en verano? Y yo les diría ¿y por qué no? Bueno, no tenemos necesariamente que estar todos de acuerdo, ni más faltaba. 

He dicho que comprendo las razones de este triste y restrictivo horario... Comprendo que durante el verano los empleados de la biblioteca tienen todo el derecho a descansar, que los usuarios disminuyen porque muchos (los que aún pueden) se van de viaje o al menos están en la piscina que más les gusta, o se van de compras o a caminar por las calles de su pueblo o a hacer lo que les plazca, que, por otro lado, en la situación actual hay que ahorrar dinero y de seguro que no hay para pagar algunos empleados extras, aunque si hay para botar en fiestas y en despilfarres como los del traslado del ayuntamiento de Madrid (sabías que se gastaron 500 millones de euros en el traslado). 

Todo esto lo comprendo (menos lo de los despilfarres, claro está), pero aún así me pone mal el pensar que, durante estos meses del verano, debo desistir de la idea de ir con mis hijos a una biblioteca por la tarde y zambullirme al menos por un rato, a solas o con ellos, en esos otros mundos a dónde sólo los libros nos pueden llevar... En fin...  Al parecer el verano no es muy amigo de la cultura. Al menos así lo veo yo... Snif!!!  
 

24 de mayo de 2012

Esperando respuestas

Vaya curiosidad. Hoy me he puesto a reflexionar por qué me siento como en suspenso y he notado que por mi tesis y también por algunos asuntos personales, incluso por un sueño que guardo pacientemente en el alma, justo ahora estoy esperando respuestas de muchas partes, de aquí, de allá y de un poco más allá... Las preguntas ya están hechas y en algunos casos aún podré insistir, pero de cualquier manera habrá que fortalecer la paciencia y creer que llegarán las respuestas que tienen que llegar, en el momento que tienen que llegar. 

Una ocasión más para fortalecer la confianza en Aquel que nos ha amado desde antes de nacer y que no siempre nos da lo que queremos, sino lo que de verdad necesitamos para ser mejores, para ser más libres y por consiguiente más felices. 


Por lo tanto, paciencia, lentitud, calma, perseverancia... Cuando menos lo piense, llegarán las respuestas, incluso las que nos espero.  

15 de mayo de 2012

Aprendizajes

La vida de Ana Isabel, nuestra hija con Síndrome de Down, es una lección de ternura, de amor y de alegría. ¿Cómo podríamos ni siquiera quejarnos por tener una hija como ella? 

Quizá el esfuerzo que requiere el educarla sea el doble de lo que necesitaría una niña sin su discapacidad, pero al mismo tiempo las satisfacciones y las alegrías que nos da son tan grandes y la disfrutamos tanto, que ese esfuerzo resulta, en cierto sentido, insignificante. Su vida nos enseña que los logros hay que disfrutarlos, no importa si son grandes o pequeños.

No faltan las ocasiones en que hay que enfadarse un poco con ella; y en algunos momentos incluso podemos dejar llevarnos por la rabia... Ella, después de comprender que lo que ha hecho no está bien, cambia en un instante su cara de niña regañada por una sonrisa enorme y para rematar te da un beso en la mejilla. Es difícil resistirse. Su vida nos enseña, sin palabras, el valor del perdón verdadero, que es capaz de olvidarlo todo, empezar de nuevo como si nada hubiera pasado y volver a amar, incluso más que antes... Y no es una simple estrategia de una niña lista y calculadora, no, no; es, de verdad, una capacidad increible de olvidar, de responder al mal con el bien. Supongo que hay que vivirlo para entenderlo. 

 A nuestra niña todo le cuesta un poco más. Es un hecho innegable, pero ella no se rinde. Quiere siempre lograr lo que se propone. aunque le pueda costar más tiempo y más esfuerzo. Su vida nos enseña a ser constantes y también a ir menos de prisa por la vida. Lo importante para ella es el ahora. Para nosotros los adultos que a veces vivimos anclados en el pasado o angustiados por el futuro, este saber vivir el ahora es una lección por aprender que nos aliviaría mucho la vida.

Sí, la vida de Ana Isabel, nuestra hija, es una lección de ternura, de amor y de alegría. Es tanto lo que hemos aprendido de ella y con ella que resultaría dificil reseñarlo en una pocas líneas. Cada vez que hablamos de ella se nos escapa una sonrisa. Bueno, lo mismo nos sucede cuando hablamos de nuestro hijo mayor del que habría también muchas historias que contar, pero quizá las dejamos para otro momento.

Hasta una próxima ocasión!




(en Francia, cerca de Saint-Jean de Luz)

18 de abril de 2012

Con lentitud...

Mientras más leo y leo me doy cuenta de cuán complejos podemos llegar a ser y sobre todo de cuán compleja hemos ido forjando nuestra propia existencia. A veces tengo la impresión de que la humanidad corre detrás de lo que llama "progreso" o "bienestar", pero en realidad no es eso lo que busca. Busca otra cosa, pero no sabe exactamente qué es.

Hemos llegado a creer que no es posible detener esa máquina del progreso (algo así para muchos incluso suena como una idea absurda). No hay tiempo para detenerse y preguntarnos cada tanto: ¿para dónde vamos? ¿en realidad merece la pena correr esta carrera? Seguro que podríamos ser felices con menos y no sería necesario correr y correr y correr. Un problema es que muchos ya llevan la carrera muy adelantada y siguen hundiendo el acelerador (para crear nuevos y cada vez más complejos aparatos de todo tipo, por ejemplo), pero en su afán de ir adelante arrastran a otros muchos que quizá no quieren, o no queremos ir tan de prisa...    

Hoy por hoy es un reto vivir con lentitud . Para no perdernos a nosotros mismos en esta vorágine de posibilidades que el mundo ofrece, es necesario vivir con más lentitud cada momento presente de la vida. Pero no es fácil asumir esta actitud cuando tienes el hábito adquirido de correr y correr y correr... Seguro que vale la pena. A mí, personalmente, me cuesta, pero no por ello debo dejar de intentarlo.

25 de febrero de 2012

No caminamos solos


A mí me ha servido mucho y por eso quiero compartirlo y, de paso, recordármelo a mí mismo.


La otra vida que existe en nosotros
Muchas veces hacemos propósitos. Y no siempre conseguimos mantenerlos.
Pero esporádicamente, en algún caso, adviertes que no eres tú quien los hace. Que hay Otro que llama dentro de ti suave pero decididamente. Entonces sí que parece que no puedes dejar de mantenerlos.
Hay que agradecer a Dios estos divinos momentos en que nos llama a esa Otra vida que vive dentro de nosotros, donde toda nota se afina, toda tiniebla se ilumina, todo pliegue se alisa y todo vacío se llena de Él. Y esto puede suceder en cualquier momento del día.
Uno siente que somos dos: Él en mí y yo en Él. Y, sin embargo, somos uno: yo, agua de este manantial, flor de esta semilla divina, testigo de su realidad que llena mi ser. Esta sí es vida.
En efecto, sólo Dios sabe modelarse en nosotros. Nosotros no sabemos hacer nada más que estropearlo.
Chiara Lubich – La doctrina espiritual – Editorial Ciudad Nueva

4 de febrero de 2012

La fe que me sostiene

En medio del blanco frio que cubre estos días la ciudad, surge una idea luminosa: Dios nunca me ha fallado. Yo le he fallado muchas veces, pero Él jamás. Sé que ahora tampoco me fallará. Ante la incertidumbre del futuro, esta certeza me devuevle la paz y la serenidad. En sus manos toda oscuridad y toda duda se desvanecen. Yo sólo debo amar en el presente y estar atento a los signos de los tiempos... 

18 de enero de 2012

Una breve reflexión

Estoy envuelto en la vorágine de una producción "intelectual" o quizá sea más propio decir "académica" que en cualquier caso suena pretensioso, pero ahora mismo no encuentro otra palabra. Lo cierto es que, últimamente, me siento absorbido por las ideas, como si ellas me subyugasen. En buena parte, a ello contribuye la presión del tiempo que pesa sobre mis espaldas y que corre demasiado rápido tanto para mís pretensiones como para para mis necesidades... Ahora mismo (y esto me ocurre ya con mucha frecuencia) quisiera poder arrancar con el cúmulo de ideas que me han dado vueltas toda la tarde y parte de la noche y volar con mis dedos hasta romper la velocidad del sonido (el de las teclas de mi computador) y, en un isntante mágico dejarlas vertidas sobre el papel (o quizá debería decir mejor en el disco duro) y poder decir finalmente: he terminado!!!!! Quizá sería mejor un sistema telepático de escritura instantánea que pusiera sobre el papel en blanco todas las ideas que van surgiendo y que, a primera vista, tienen pinta de "buenas" y "pertinentes"... Aunque es probable que, si dejara de pensar tanto, al retomar el trabajo, podría escribir en pocas líneas lo que realmente vale la pena. Quizá, no lo sé. 

En cualquier caso, el núcleo de la cuestión es que, ahora mismo, la meta está aún lejos y el último punto tendrá que seguir esperando hasta cuando pueda cerrar uno a uno los seis (o siete) capítulos de mi tesís, más la introducción y las conclusiones... Y claro la dichosa revisión final. El punto es que cada tanto me enfrentó a la realidad de ver que nunca he podido cumplir con los plazos intermedios que me he propuesto o que me han exigido, y aún así sigo obstinado en no darme tregua, trabajando sin descanso con la ilusión de quebrar finalmente los vaticiones según los cuales es imposible cerrar esta tesis en más o menos 6 meses, que es el tiempo que me queda para cumplir con un sueño compartido... Me mueve sólo el tesón (o quizá la terquedad), el deseo de cumplir el objetivo, el no querer dejar las cosas a medio camino, la ilusión de que un día veré los frutos de todo este esfuerzo que a veces logra robarme la paz, además del sueño, y también, porque no decirlo, la sutil vanidad de que un día, en algunos años, mis hijos puedan estar orgullosos de su padre...

Pero qué cosas digo!!! ¿Mi hija con Síndrome de Down, orgullosa de su padre porque fue capaz de terminar una tesis doctoral? ¿Y mi hijo que ha sufrido el estres y el mal humor de su padre que sale a flote por lo menos cada tercer día y a veces con más frecuencia? He dicho muchas veces que el doctorado es (o debería ser) algo secundario, pero ahora mismo no parece que así fuera. En fin... es una encrucijada de tiempos, espacios, deseos, sueños y necesidades... En cualquier caso, no quiero perder la paz, ni perder aquello que es fundamental en mi vida, pero tampoco quiero dejarme abatir por los obstáculos.

Por ahora yo sigo avanzando, sin saber a ciencia cierta lo que me encontraré al otro lado de este tortuoso e intrigante camino, que ha tenido sus luces y sus sombras... Sí, ha habido luces, hay que decirlo; a lo largo de este tiempo he vivido algunas experiencias que me han marcado para siempre (y no propiamente relacionadas con la tesis, no, para nada) y he podido conocer gente estupenda y compartir con ellos y ellas momentos muy gratos e inolvidables.

Una cosa si es segura, suceda lo que suceda, cuando todo esto termine, sin duda ya no seré el mismo que era cuando comencé esta aventura...  Creo, que de hecho, ya no soy el mismo.