9 de diciembre de 2014

Sobre la Navidad de Madre Teresa de Calcuta

Es Navidad
 

Es Navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano. 

Es Navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro. 

Es Navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad. 
Es Navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual. 
Es Navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad. 
Es Navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás. 

Madre Teresa de Calcuta.

9 de noviembre de 2014

Una película

A veces ver una simple película te puede refrescar el alma. Una de las tantas cosas buenas que me han sucedido después de casarme fue la de heredar, si así puede decirse, una pasión por el cine, el buen cine. 

Hoy, tras días intensos de clínicas, médicos, medidas de la saturación, cánulas de oxígeno, y un recóndito sentimiento de orfandad..., pude sentarme a ver una película: "Lucky Star", sobre una yegua y su jinete, una joven, por demás hermosa, que siendo muy pequeña (quizá tenía unos 10 u 11 años) perdió a su madre. 

Para mí, una película que vale la pena porque es refrescante por su ritmo, por los paisajes, por los caballos (ah! los caballos, son tan hermosos y libres), por los personajes, por los diálogos, por lo que te puede dejar en el alma, aunque sea por un instante... Esos instantes que te ayudan a recuperar el aliento y la fe. 

Seguro que esta película no será ganadora de un Oscar, pero eso carece de toda importancia; creo que rara vez el cine de Hollywood te desea una sensación así, de aire fresco, como el que debe sentir un buen jinete corriendo a una yegua por una explanada de esas que parecen no tener fin... 

El dolor, cada vez me convenzo más de ello, puede ser una fuente de fuerza y de inspiración... La vida casi nunca es sencilla, eso está claro, pero con amor, con fe, con tenacidad y perseverancia podemos llegar muy lejos, muy lejos, a donde nuestros sueños nos lleven...        

27 de septiembre de 2014

¿Qué tan importantes somos?

En la parte final del libro de “El Hobbit”, del famoso escritor J. R. R. Tolkien, el formidable mago Gandalf, le dice a Bilbo Bolsón, sin duda, el principal protagonista de la historia, estas sabias palabras:

“No supondrás, ¿verdad?, que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!”

Sí, es una frase muy bien lograda para cerrar, con broche de oro, la gran historia con la que Tolkien logra cautivar nuestra atención. Después de todas las aventuras, todas las hazañas y todos los logros que Bilbo Bolsón vivió para rescatar el tesoro y reconquistar la Gran Montaña, ciertamente podría creerse un ser importante por su indudable contribución a la causa; su intervención en los increíbles hechos acaecidos en aquellas tierras, y por los cambios que todo ello significó para los enanos y, en general, para toda la gente de ese mundo increíble, bien podría llevarlo a creer que él era todo un personaje. Y no obstante todo, Gandalf le dice lo que le dice; una idea que bien podría resumirse en cinco palabras: “no te creas tan importante”… Un pensamiento que nos viene bien repetírnoslo cada tanto, cuando, por x o y circunstancia tendemos a creernos que somos el “ombligo del mundo”.

Digamos que somos importantes, pero no tanto, y en cualquier caso con frecuencia somos menos importantes  de lo que creemos… Quizá con excepción de algunos reconocidos personajes; pero tampoco ellos, o ellas, deberían creerse tan importantes…  

Y si, por casualidad, a alguien, mientras lee estas líneas, se le ha ocurrido la pregunta: ¿qué es mejor, el libro o la película? ¿Qué puedo decir? El libro es estupendo, aunque ciertamente no es para todo el mundo (¿hay algún libro que lo sea?); en cualquier caso, Tolkien es Tolkien, no por nada se ha ganado el lugar que tiene en el mundo de las letras. Y las dos películas que hasta ahora han hecho son magníficas (al menos para mí, y ni que decir para mi hijo); sin duda son una versión muy bien lograda de todo lo que la increíble imaginación de Tolkien plasmó en su libro. Yo los invito a disfrutar el libro y a gozar la película, o viceversa…

22 de septiembre de 2014

Casi a punto

Al día de hoy completo aproximadamente 4 años, nueve meses y unos cuantos días de estar trabajando en mi tesis doctoral... Y pareciera que ya estoy ad portas de terminarla. Sí, realmente lo que falta es poco, y para que faltara menos, en este momento tendría que estar trabajando en ella (¿no?), pero he decidido darle un espacio a la palabra, a mis ideas, a mis preguntas y a mis respuestas.

La gente que sabe poco de lo que significa hacer una tesis doctoral -sobre el tema que sea- suele hacer muchas preguntas y más a alguien como yo que ha dicho más de una vez que "ya estoy a punto, yo creo que en unos 3 meses la termino". Y han sido "3 meses" interminables, que parecen prolongarse eternamente. Por razones que no siempre entiendo, mis circunstancias personales me han impedido hacer realidad el deseo y la necesidad imperiosa de terminarla. Y lo de terminarla ya no es ni siquiera por la esperanza de conseguir un buen trabajo (con un buen, buen sueldo), lo que parece bastante ilusorio en un país como Colombia, sino ante todo por el orgullo de decir: "Terminé". Eso sin contar con el hecho de que a este punto la dichosa tesis se ha convertido en un piano cada vez más pesado que no me deja avanzar hacia ninguna parte...

Admito que he disfrutado el proceso, pero no puedo negar que con frecuencia ha sido también un dolor de cabeza, y más cuando te das cuenta de que en este país tener un doctorado no es propiamente "importante", al menos no desde el punto de vista económico... Porque lo importante es qué puesto tienes y cuánto ganas, no cuánto sabes... La sociedad de hoy es así... Es verdad que desde el punto de vista social puede tener alguna importancia, pero sólo por un tiempo. Si el "PhD" no se convierte en una mejor posición social y laboral y en un mejor ingreso, en últimas no eres nadie... Claro, el valor debe dárselo uno mismo y, por fortuna, cada vez me importa menos lo que la gente piense o diga. Lo que me importa por ahora es terminarla y basta. Terminada la tesis podré dedicarme de lleno a otros proyectos, los más importantes, los que de verdad dejan algo de valor: mi familia, mi esposa, mis hijos... y también mi presente y mi futuro laboral que por estos días está lleno de incertidumbres.

¿Y que por qué no la he terminado? La respuesta a esa pregunta la dejo para otro momento. Es un poco complejo de explicar, y puede resultar bastante aburrido para algunos. Pero, como lo he dicho muchas veces, mi tesis tiene la "cualidad" (?) de incluir prácticamente dos tesis en una, o casi tres (quizá exagero un poco..), sin contar con que la falta de experiencia (en esto de hacer tesis doctorales) me hizo incluir un capítulo de más, que seguramente hubiera podido evitar. Es decir, en lugar de tener 7 capítulos, tendría 6 y a este punto estría cantando victoria! Pero... así la aprobaron y ya no hay forma de cambiarla... A este punto sólo me falta por hacer unas pequeñas correcciones en dos capítulos (lo que no debería tomarme más de una semana) y completar ese "capítulo de más" (del que ya tengo una buena parte y eso es mucho decir).

¿En cuánto tiempo la estaré terminado? Mejor no digo... porque no sé que pueda pasar mañana. En su momento lo diré.

7 de agosto de 2014

A mirar con optimismo

Debo admitir que no es fácil enfrentar el futuro cuando te parece que todas las puertas están cerradas, que tus fuerzas son limitadas y que no tienes claro nada de lo que puedes hacer. 

En medio de estas circunstancias que ahora me rodean y casi me abaten, vuelvo a leer justamente el pensamiento de mi última entrada en este blog, que me ha resultado providencial: "(...) todo lo que llega, lo que sucede, lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir, tenemos que saber leerlo como voluntad de Dios que nos ama, o como una permisión suya, en la que nos sigue amando". 

¿Cómo no creer? Sí, quiero creer. Nada es imposible para Dios. Jesús hizo de unos pobres pescadores sus apóstoles, las piedras siempre vivas que fueron y siguen siendo la base fundamental de su Iglesia. ¿Por qué no va a poder hacer de mí una persona diferente? 

Aún me cuesta pensar en positivo todo el tiempo, pero me he propuesto mejorar en este aspecto cada día un poco más. 

A propósito de mis ideas, un amigo me ha escrito recientemente una frase de Henry Ford que dice así: "Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes estás en lo cierto". Por lo tanto, lo mejor es pensar, sin titubear, SI PUEDO, SÍ PUEDO, SÍ PUEDO!!!

8 de julio de 2014

Para pensar y reflexionar

Quiero que este pensamiento impregne mi vida... Espero que a otros muchos también les sirva.   

"El ejemplo de Jesús tiene que ser una luz para nuestra vida: todo lo que llega, lo que sucede, lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir, tenemos que saber leerlo como voluntad de Dios que nos ama, o como una permisión suya, en la que nos sigue amando.

Entonces todo resultará más interesante en la vida, todo tendrá un sentido, todo será extremadamente útil.

¡Ánimo! Aún estamos vivos. Todavía estamos viajando. La vida puede convertirse en una divina aventura. El designio de Dios puede cumplirse. Basta amar y tener los ojos abiertos a su siempre espléndida voluntad". 


Tomado de:  C. LUBICH, Juntos en camino, Ciudad Nueva, Buenos Aires, 1988, pp. 28-30.

18 de junio de 2014

Esta larga ausencia

¿Por qué no he vuelto por aquí?

Me dejé absorber por el trabajo. Me parece que no tuve otra opción. La vida es la que es y hay situaciones que se nos pueden salir de las manos o sobre las que podemos ejercer un control mínimo. Me refiero a esas situaciones que se asemejan a tempestades y para salir airosos, tenemos que capotear esa tempestad con todo nuestro potencial. No podemos esquivarlas y menos si se trata de nuestra "superviviencia" y es superviviencia porque efectivamente el pago que recibimos a cambio de nuestra ingente labor (la docencia) no da más que para sobrevivir en estos tiempos.

¿Es una queja? Sí, se puede tomar como tal. Al oírla, algunos me han dicho que eso refleja mi descontento con lo que hago. Que no esta bien quejarse por tu trabajo... hay tantos que no lo tienen. ¿Y? Bueno, lo admito, no logro disfrutar mi trabajo todo lo que yo quisiera. ¿Y eso está mal? ¿Sentirse cansado y algo decepcionado por haber dejado la piel cada día en tu trabajo, por haber trabajado muchas horas extras y ver pocos resultados positivos? No lo creo... Es necesario hacer una catarsis y expresarlo me permite hacer esa catarsis.
¿Y hay alguna alternativa ante el cansancio y el desánimo por los pocos frutos que veo? Por ahora sólo se me ocurre una: hacer un cambio de chip y disfrutar este trabajo, ejercerlo cada vez con mayor profesionalismo y no olvidarme que la educación es la base para el progreso de una sociedad. Es más, estoy convencido que la educación es el único medio para cambiar la sociedad, y la nuestra necesita cambios profundos. Yo trabajo -no sé bien si por desgracia o por fortuna- con niños y niñas yupis (estrato diez) que no valoran la educación. En realidad lo más grave es que los padres de estos chicos no valoran la educación en la justa medida. Son padres y madres que, en un alto porcentaje, creen que la educación depende exclusivamente del colegio; total, para eso pagan una buena fortuna por la educación de sus hijos... Es más, esos padres creen que el profesor es como un títere, un payaso, un ser que vale poca cosa y eso es absolutamente nefasto. Mientras estas familias no asuman la educación de sus hijos e hijas con responsabilidad, mientras no dejen de creer que la buena educación se compra con una buena billetera y no les enseñen a respetar y a valorar a sus maestros y maestras, este país no saldrá del pozo en el que está. Seguiremos teniendo problemas de corrupción, de injusticia, de violencia y de una profunda desigualdad social. Sí, la educación es una responsabilidad de todos, no sólo de la escuela.

Creo que me estoy yendo por las ramas... Volvamos al punto inicial. Después de este año intenso, me queda una reflexión importante. Si no te gusta plenamente lo que haces, tienes dos alternativas: o haces un esfuerzo para que te guste o buscas otra salida. En mi caso personal no veo otra salida, así que no tengo más alternativa que aprender a disfrutar lo que hago, con todo y los sinsabores que esta loable labor conlleva. Entre tanto y aprovechando las vacaciones, quiero, mientras sea posible, dejarme tomar por la palabra... Amanecerá y veremos!!

La vida es una sola y vale la pena gastarla bien...
             

17 de junio de 2014

Nadie...


Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.
Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.
Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.
Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo, ni se hace hombre sin sentir a Dios.
Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.
Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.
Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.
Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.
Nadie reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir.
Nadie encuentra el pozo de DIOS hasta caminar por la sed del desierto. Pero nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de DIOS.
Nadie deja de arder con fuego dentro. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si sacas todo lo que tienes y estás con DIOS... ¡Vas a llegar!

Autor desconocido

10 de mayo de 2014

Unas palabras al viento

- Sabes, me pregunto: ¿dónde esta la paz? ¿dónde está mi paz? ¿dónde están mis sueños? 

- Pero ¿por qué dices eso? Antonio...  

- Quiero estar en paz para dar paz, pero dentro hay siempre un deseo escondido de estar en otro sitio, como si quisiera permanecer anclado en el pasado. ¿Y para qué? Parece que yo era mejor en otro tiempo, ahora me descubro diferente, sin el mismo espíritu, con menos sabiduría que antes. ¿Me comprendes?  

- Sabes, te entiendo. Sí te entiendo porque a veces me pasa igual, pero eso no es posible. Es más, sería absurdo. ¿No crees? Deja de pensar en el pasado amigo mío. Toma el presente, por favor, te lo he dicho muchas veces. Toma el presente, y sea como sea, quiérelo, ámalo, sonríele a la vida. Ama tus circunstancias, acéptalas y, al menos por ahora, no intentes cambiarlas. Primero tienes que dar el paso de aceptarlas y amarlas, amar a los tuyos y a los que te rodean tal como son, tal como son. Acuérdate, sonríe, aunque por dentro tengas ganas de llorar o de escapar.   

- Gracias amigo, te prometo que lo voy a intentar. 

Y así se fue, sin decir nada más, con esa paz que tanto lo caracteriza, esa paz que Antonio sigue buscando, sin poder encontrar.    

12 de abril de 2014

Mil soles espléndidos, más que un buen libro

“Mil soles espléndidos” es la traducción que le han dado al título de uno de los últimos libros del reconocido escritor Kalhed Hosseini. Según él mismo es un título que lo conmueve y razón tiene porque la historia que cuenta tan magistralmente en su libro es una historia profundamente conmovedora.

Al ir leyendo este libro, ya desde las primeras páginas, se va formando un nudo en la garganta que a veces se transforma en rabia contenida y otras en un dolor que te conmueve y te cuestiona sobre el ser humano y sus alcances. Este libro es la historia de dos mujeres afganas que viven situaciones cargadas de dolores, de decepciones, de injusticias, de desprecio, de una violencia insoportable y no obstante todo, conservan en el fondo la esperanza de un mañana diferente. Mariam y Laila son mujeres comunes y corrientes pero su vida y lo que tuvieron que sufrir las hace grandes, y a Mariam, especialmente, le otorga una sutil sabiduría sobre la vida que les permite a las dos protagonistas soportar todo lo que les toca padecer, que no es poco. Esta obra retrata, desde la visión particular de dos mujeres sencillas, la realidad cruda de una sociedad oprimida por el totalitarismo ejercido por un grupo reducido de fundamentalistas que someten, muy especialmente a las mujeres, a unas leyes completamente absurdas y aniquiladoras. Fruto de esa sociedad es el hombre, o mejor dicho el marido que por desgracia les toca, que las oprime, las subyuga, las maltrata, las menosprecia, las esclaviza. No obstante todo, en el fondo de su ser, no se sabe exactamente cómo, logran cobijar un espíritu libre y sabio que les ayuda a mantener la esperanza, más allá de las circunstancias.


Pero en esta historia no todo es dolor. Algunos personajes y algunos momentos devuelven el alma al cuerpo. El padre de Laila y el novio de su juventud, Tariq, son personajes que refrescan, que hablan de otro modo de ser hombre, distinto del de Rashid, el esposo medio demente y medio salvaje (digo yo)  de las dos mujeres. De alguna manera la presencia de estos personajes permite recuperar el aliento y mantiene viva la esperanza y la certeza de que algún día la suerte cambiará.


Ya en las últimas páginas, cuando por fin la historia hace un viraje y deja vislumbrar los mil soles espléndidos que se van alzando tras años de oscuridad y que están latentes a lo largo de todo el libro, Laila, sumergida en sus pensamientos y alentada por el recuerdo imborrable de Mariam, comprende que debe seguir adelante con su vida, “porque sabe que no puede hacer otra cosa. Eso [seguir adelante] y tener esperanza”. Quizá de eso se trata esta historia que se nos queda enredada en los entresijos del alma: saber que con frecuencia no tenemos otra opción más que seguir adelante sin perder la esperanza. Claro, para lograrlo, se necesita una buena dosis de coraje.

Ahora, aún después de días de haber cerrado la última página de este libro cada tanto pienso en Afganistán y en su gente. Una realidad aparentemente muy lejana de la mía, pero a la que no puedo ser indiferente.

Colombia, 10:54pm de este sábado 12 de abril. Afganistán, 8:24 am del domingo 13 de abril…. ¿Cuántos mueren aquí y allá a esta misma hora a causa de alguna injusticia? ¿Y yo que puedo hacer desde la comodidad de mi casa? Al menos levantar una oración, no olvidar, no dejarme atrapar por la indiferencia, no tener miedo a sentir el corazón oprimido ante el dolor ajeno… Y escribir estas palabras que ahora dejo sueltas para que toquen algunas puertas, puertas que quieran dejarlas pasar e invitarlas a entrar.

9 de marzo de 2014

A las mujeres en su día


Dedicado muy especilmente a esa mujer maravillosa con la que tengo la fortuna de caminar y de soñar desde hace algo más de diez años...



                                     Eres más de lo que te imaginas


Mujer,

¿Sabes acaso todo lo que tu nombre representa?

¿Sabes acaso lo que tu sola presencia significa?

No es sólo tu belleza,

no son solo tus ojos,

ni siquiera tu sonrisa desprevenida…

Es tu encanto femenino,

es toda tu esencia la que da sentido

a cada instante, a cada sueño,

a cada empresa por pequeña que esta sea.

No olvides esa esencia,

No olvides lo que vale tu sonrisa,

No olvides que tu aparente fragilidad

es también tu fuerza.

No olvides que llevas en ti

el tesoro más preciado: la vida.

Y por eso en tu corazón guardas

una capacidad única de amar,

que es sólo tuya.

Un amor que es capaz de transformar el mundo, 

de devolvernos la esperanza.


J.B.V.

(9 de marzo de 2014)

8 de marzo de 2014

Un vestido azul... para pensar

La historia del Vestido Azul

“En un barrio pobre de una ciudad distante, vivía una niñita.
Ella iba a la escuela local. Su familia no se preocupaba mucho de ella, razón por la que casi siempre andaba sucia. Sus ropas eran muy viejas y maltrechas.
La maestra estaba triste con la situación de la niña.
‘¿Cómo puede ser que una niñita tan bonita venga a la escuela tan mal arreglada?’
Separó un poco de dinero de su sueldo y, aunque con dificultad, resolvió comprarle un vestido nuevo. La niña estaba linda con ese vestido azul.
Cuando la madre vio a su hija con aquel lindo vestido azul, sintió que era lamentable que su hija, vistiendo aquel traje nuevo, fuese tan sucia para la escuela. Por eso, comenzó a bañarla todos los días, peinarle sus cabellos, cortar sus uñas.
Cuando terminó la semana, el padre dijo: ‘querida, ¿no encuentras vergonzoso que nuestra hija, siendo tan bonita y bien arreglada, viva en un lugar como éste, cayéndose de a poco? ¿Qué te parece si arreglamos la casa? En las horas libres, yo voy a pintar las paredes, arreglar la cerca y plantar un jardín’.
En poco tiempo, la casa se destacaba en la pequeña villa debido a la belleza de las flores que inundaban el jardín, y el cuidado en todos los detalles. A los vecinos les dio vergüenza el vivir en casas tan feas y decidieron también arreglar las suyas, plantar flores, usar pintura y creatividad.
En poco tiempo, todo el barrio estaba transformado.
Una persona, que acompañaba los esfuerzos y las luchas de aquella gente, pensó que ellos bien se merecían una ayuda de las autoridades. Fue al municipio para exponer sus ideas y salió de allí con autorización para formar una comisión para estudiar las mejorías que serían necesarias para el barrio.
La calle de barro y lodo fue substituida por asfalto y las veredas de piedra. El alcantarillado fue canalizado y el barrio recibió aires de ciudadanía.
Y todo comenzó con un vestido azul...
No era la intención de aquella maestra arreglar toda la calle, ni crear un organismo que socorriese al barrio. Ella hizo lo que podía, contribuyó con su parte. Hizo el primer movimiento que terminó haciendo que otras personas se motivasen para luchar por mejoras.
¿Será que cada un/a de nosotros/as está haciendo su parte en el lugar en que vive?
¿Acaso somos de aquellos/as que solamente señalamos los hoyos de la calle, los/as niños/as sueltos/as sin escuela y la violencia del tránsito?
Recordemos que es difícil cambiar el estado total de las cosas. Que es difícil limpiar toda la calle, pero es fácil barrer nuestras veredas.
Es difícil reconstruir un planeta, pero es posible dar un vestido azul.
Autor desconocido

28 de enero de 2014

Reflexione sobre "mass media" y educación (Parte II)


(...)

Para los más desventajados y vulnerables, los modelos construidos y ofrecidos por los medios de comunicación son –en muchos casos- inalcanzables, lo cual puede generar conflictos internos y externos, e incluso cierta frustración ante lo imposible. O también puede suceder que para estos chicos y chicas lo más importante sea el conseguir dinero, de cualquier manera, antes que estudiar, porque para ellos o ellas el encajar con esos modelos de consumo y el estatus socioeconómico que representan, tiene más valor que el estudio, el cual no sólo requiere un mayor esfuerzo sino que sus frutos –no siempre seguros, y menos en estos tiempos de crisis- pueden verse sólo a largo plazo. Esto es particularmente cierto para los/las estudiantes de origen latinoamericano ya que, como lo veremos en el capítulo siguiente, la cultura de estos países está profundamente marcada por la televisión y los modelos culturales que la misma ofrece.
Dos aspectos, quizá poco analizados, que, en nuestra opinión, relacionan a los medios de comunicación, especialmente a la televisión, con el abandono y el fracaso escolar son: el número de horas, por una parte, y el tipo de programas que ven los chicos y las chicas, por otra. En cuanto al tiempo de exposición todos los estudios muestran una correlación negativa entre las horas que una persona pasa frente al televisor y sus logros académicos: a más horas, peores resultados (Van Evra, 2004; Del Río, Álvarez & Del río, 2004). Estos estudios coinciden en señalar que los efectos adversos de esta exposición se suelen notar cuando se superan las 4 horas por día o las 28 a 30 horas por semana. En cuanto a los contenidos, también existen evidencias de una correlación negativa entre la exposición continuada a programas no educativos y el desempeño escolar, especialmente en lenguaje y matemáticas (Del Río et al., 2004).
Diversas investigaciones -desarrolladas sobre todo en los Estados Unidos- muestran que “muchos niños (y/o niñas) pasan más tiempo frente a un televisor que en el colegio” (Van Evra, 2004), y mientras más horas gasten viendo televisión, más apatía pueden generar hacia los asuntos de la escuela (Morgan, 1993, citado por Van Evra, 2004) y esta apatía puede llevar, en últimas, al fracaso o al abandono. Muy seguramente, un adolescente, si no tiene un adecuado control de los padres, prefiere sentarse a ver un programa cualquiera que sentarse a estudiar o a hacer, por ejemplo, la tarea de matemáticas. Y cabe preguntarse: ¿Qué tipo de programas ven? ¿Con qué criterios los escogen? ¿Están en capacidad de juzgar el contenido de los programas? ¿Qué pueden aprender de útil para la vida a través de ellos? ¿Influye o no lo que ven en su desempeño académico?
Hoy por hoy la imagen televisiva, el internet y otros medios audiovisuales son todo un reto para la escuela y, en particular, para los docentes. En relación con esta problemática, Marchesi & Pérez (2003) señalan que “la sociedad audiovisual en la que está inmerso el alumno condiciona su atención y reduce el atractivo del texto escrito en el que se basan la mayoría de los aprendizajes escolares. Además, los profesores pueden tener dificultades para adaptar su enseñanza a las nuevas generaciones, más atraídas por la información audiovisual e informática”. Por otra parte, L. N. Her (2008) no duda en afirmar que el internet y la televisión son factores significativos de distracción que influyen en el rendimiento académico de muchos estudiantes. 
Por todas las razones aquí expuestas, creemos que efectivamente la televisión, el internet y, en general, los medios de comunicación, constituyen un factor que puede incidir, de una u otra manera, en las historias de fracaso escolar, y por ello lo hemos incluido en este estudio. Cabe anotar, claro está, que el grado de influencia está mediado por otros factores, en nuestra opinión más decisivos, como es el caso del acompañamiento de los padres y del capital cultural de la familia.

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Her, L. N. (2008). Making sense of academic failure. A dissertation submitted to the School of education and the committee on graduate students. Stanford University. UMI. 
DeL Río, P.; Álvarez, A. & Del Río, M. (2004). Pigmaleón: Informe sobre el impacto de la televisón en la infancia. Madrid. Fundación Infancia y Aprendizaje. 
Van Evra, J. (2004) Television and child development. 3rd edition. Mahwah, London. Lawerence Erlbaum.