16 de diciembre de 2013

Llegó la Navidad

Una vez más llegó la Navidad con las luces, los colores, los pesebres y los villancicos. En medio de la acelerada vida que nos circunda y nos absorbe surge esta época entrañable como un respiro, una ventana que se abre de par en par para dejarnos ver un paisaje escondido que casi habíamos olvidado. Navidad, es recordar que Dios se hizo hombre por amor... Maravilloso e insondable misterio.  


24 de septiembre de 2013

Dos respuestas a la desesperanza


Hay certezas que marcan nuestra vida... No me cabe la menor duda.


        Respuesta a tu desesperanza
      

                                             A Mario Benedetti                            
 

Quiero decirte a vos
                que estás ahí,

               que no te has ido.
 

La vida es un canto,
               y su eco la muerte;

               por ella nos vamos,

               pero no del todo.
 

Ella no cierra la historia,
               por que es puerta abierta.

               No es el punto final
de tu poesía,
               y tampoco de la mía;
            
  más un verso nuevo,
            
  que nunca nadie
               ha podido escribir.
         

                         J.B.V. Abril 22, 1999



Segunda respuesta a tu desesperanza
                                                         A Mario Benedetti

          La eternidad
            no la conozco,
            pero la presiento,
            con asombrosa intensidad.
            Lo admito, mis ojos no la han visto,
            y a veces, lo confieso,
            no la espero;
            y en mis noches más aciagas 
            tampoco la sueño.

         Pero en cambio
            sé que ella me espera,
            me sueña
            y me custodia,
           no como un centinela
           al acecho de un descuido, 
           sino como la estrella
           que alumbra mi camino. 

                                      J. B. V. Nov. 22, 2000

27 de agosto de 2013

Para poner en práctica

Un pensamiento que vale la pena recordar y poner en práctica:

Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque no terminarán nunca de divertirse.
Dichosos los que saben distinguir una montaña de un guijarro, porque se evitarán muchos tropiezos.

Dichosos los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegarán a sabios.

Dichosos los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas.

Dichosos los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos.

Dichosos los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán dispensadores de alegría.

Dichosos ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegarán lejos en la vida.

Dichosos ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol.

Dichosos ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomaos por ingenuos, pero éste es el precio de la caridad.

Dichosos los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar: evitarán muchas necedades.

Dichosos ustedes sobre todo cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran: habrán encontrado la verdadera luz y la verdadera sabiduría.

Tomás Moro; Sólo por hoy,

18 de julio de 2013

Sueños en espera

Hay muchas historias que contar, pero me temo que tendrán que esperar un poco más. ¿Y si nunca llegase a tener el tiempo? No sé, quizá sea porque esas historias no deben ser contadas. O quizá me falte coraje para detenerme en seco, abandonar algunas ataduras y ciertos compromisos...

Pero no, no es del todo cierto que deba abandonar esas ataduras, en especial una, porque ella hace parte de mi historia más reciente, porque en buena medida me ha moldeado y me ha permitido reconocer mejor algunas de mis capacidades. Y no pienso abandonarla a esta altura del camino...

¿Y qué hacer entonces? ¿Seguir postergando el sueño de escribir historias? ¿Crear un hueco más en el tiempo que aparentemente no tengo? ¿Y cómo? Bueno, ya lo sé, hay una manera de llegar: vivir cada momento presente con intensidad, haciendo bien lo que hay que hacer y si las historias merecen ser escritas, ya encontraré el tiempo apropiado para hacerlo... 

Yo no puedo abandonarlo todo porque sería ir contra mis principios y no sólo eso, sino porque la mejor de todas las historias es y ha ser la que escribo cada día, la que va quedando grabada en el corazón de los que más quiero. Al menos eso es lo que deseo y por eso lucho y recomienzo y vuelvo a intentarlo una y otra vez.

17 de julio de 2013

Quiero tenerlo muy presente

De Manfred: (del 12 de junio de 2013)

"Io sono l’uomo più fortunato del mondo. Sono amato da Dio. Sono chiamato da Dio."

"I am the most lucky man of the world. God loves me. God has called me". 

"Soy el hombre más afortunado del mundo. Dios me ama. Dios me ha llamado".

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11 de julio de 2013

¿Qué es educar?

Por estos días me ha acompañado esta pregunta de manera más constante de lo habitual. Quizá sea porque en pocos días empezaré de nuevo a ejercer como "profesor de matemáticas". Tras cinco años de investigación y de reflexión sobre el quehacer educativo me surgen varios interrogantes: ¿Cuál debe ser mi labor más importante con los que serán mis estudiantes? ¿Enseñarles matemáticas, simplemente? ¿Enseñarles valores? ¿Mostrarles caminos y opciones de vida? ¿Ayudarles a descubrir su propia vocación? Ésto último sería lo más interesante, pero ¿cómo hacerlo a través de las matemáticas, las que yo conozco, por lo menos? Cuando digo "las que yo conozco" me refiero a la forma como las aprendí, muy tradicional y aunque en mis años de experiencia he intentado buscarles el mayor significado posible para mis estudiantes y para mí mismo, lo cierto es que no puedo negar mis raices, es decir mi forma de aprender y de enseñar.

No obstante, más allá de la forma como enseño, lo que debo buscar es que mi forma de ser y de hacer las cosas sea en sí misma una escuela, no tanto porque yo sea digno de emular, ni muchísimo menos, sino porque ha sido por ello justamente que me han contratado y además porque -lo creo así- es parte esencial de la labor de un docente, o mejor sería decir, de un maestro, una de las profesiones más complejas que existen, profesión que yo no busqué, sino más bien fue ella la que me buscó y... me atrapó.    

21 de junio de 2013

Confesiones de un aprendiz

Hoy un amigo me envió un mail con algunos pensamientos de Cecilia Perrín, tomados de su libro: "Tus caminos son una locura"

La breve historia trata sobre algunos pensamientos muy profundos que ella le dice, al parecer, a uno de sus estudiantes. Y al final termina diciéndo lo siguiente: 

"Sé que les repetí hasta al cansancio lo que ahora te voy a decir, pero más que nunca estoy convencida de que Dios es amor. Espero que lo experimentes alguna vez (también hay que pedírselo, ¿eh?, las cosas nunca vienen de arriba). La vida es toda una conquista. Yo quiero conquistarla, y estoy luchando con todo lo que tengo para lograrlo. ¿Y vos? ¡Vale la pena!” (p. 52)

Con mi experiencia de los últimos días he podido constatar que efectivamente la vida es una conquista, y que en verdad es necesario pedirle a Dios que nos haga sentir Su Amor, entre otras cosas porque el suyo es muy distinto del de los hombres, y justamente por eso necesitamos aprender a verlo y a sentirlo. 

Algo más que he aprendido en estos últimos días, es que la mayor conquista consiste en saber controlar nuestro carácter, en especial cuando somos impulsivos, en saber gobernar nuestros sentidos y nuestras pasiones. Esta sería, para mí, la más grande conquista de todas: ser plenamente dueños de nuestras acciones. Pero creo que esta es también una gracia que debemos pedir. Controlar el propio carácter no es una tarea sencilla. 

De cualquier manera, no importa cuántas veces fallemos, lo importante es saber recomenzar, pedir perdón si hace falta y creer, firmemente, que Dios nos ama inmensamente tal como somos, incluso con nuestros yerros. Ahora, cada vez que recuerdo mis errores, me repito: "Dios me ama"... Eso basta para alzar la cara y seguir adelante, con la frente en alto.

14 de junio de 2013

Una dura lección

He aprendido en estos días que cuando respondemos a la ira con ira y a las ofensas con más ofensas terminamos causando heridas muy profundas, heridas que no se sanan sólo con pedir perdón y menos cuando el otro es incapaz de perdonarnos, por la razón que sea. Es necesario ir mucho más allá. Es necesario perdonar en nuestro corazón (no hay necesidad de que el otro lo sepa), cambiar nuestra actitud y amar de verdad, amar a fondo perdido, sin esperar nada, nada, nada del otro...

11 de junio de 2013

A veces..

A veces nuestra vida parece una película. Algunas escenas resultan inverosimeles incluso para nosotros mismos. Entonces nos damos cuenta que no nos conocemos plenamente, que necesitamos volver hacia adentro para encontrar respuestas, y también hacia afuera para aprender de esos "otros que me dan plena existencia" y lograr que no sean las circunstancias las que nos gobiernen, sino nosotros los que gobernemos las circunstancias...

10 de junio de 2013

Me pregunto

¿Por qué, Dios mio, por qué? ¿Cómo una persona puede hacernos tanto daño? ¿Es culpa nuestra que nos dejamos apabullar por las actitudes de algunas personas, o realmente hay personas que, aún sin querer, pueden hacernos mucho daño?

¿Cómo sobreponernos al miedo que una persona nos genera? ¿Cómo amar al enemigo, cuándo te causa tanta opresión en tu corazón y en tu mente? He oido muchas veces que el amor lo vence todo, pero hay situaciones en las que el resentimiento y los malos entendidos son más fuertes que el amor.

¿O será simplemente que mi fe es muy débil y que no logro amar a fondo perdido, más allá de las incomprensión de ciertas personas? Quizá sea eso... Quizá sea eso...

Aunque no tengo respuestas, recomienzo aún en medio de la incertidumbre. 


29 de mayo de 2013

Preguntas sobre nuestra realidad

Hace unos pocos días, cerca de casa ví, entre las 7 y las 8 de la noche, primero a un niño y luego a una niña, vendiendo en una esquina los famosos envueltos de mazorca. Ambos promocionaban su venta con voz queda, como quien sabe que no debería estar allí, pero no tiene más alternativa. ¿Los obligan sus padres o algún traficante sin escrúpolos? Vaya uno a saber.

Ante esta escena, no puedo dejar de preguntarme qué clase de país estamos construyendo. Veo tantas injusticias, tanta aribitrariedad, que empiezo a sentirme asfixiado. Un país regido por el egoísmo, donde normalmente priman los intereses económicos de unos pocos sobre los de la comunidad, ¿a dónde puede llegar? Tenemos un sistema de salud paquidérmico en el que lo prioritario no es el paciente, sino reducir los costos y aumentar las ganancias (vale la pena preguntarse, ¿para quién?), un sistema educativo elitista que algunas veces se asemeja más a un centro comercial que a un lugar de desarrollo del conocimiento como debería ser (aunque -todo hay que decirlo- también hay buenos docentes, gracias a Dios), y un sistema de justicia que parece más un show porque es más importante la imágen que la realidad de fondo y entonces se llega a condenar a los inocentes, mientras los culpables se ríen, quizá, desde una cómoda poltrona... ¿Hay alguna salida para todo esto? Debo reconocer que los colombianos tenemos mucho coraje para soportar tantas injusticias y no obstante todo seguir sonriendo y seguir luchando.

No es que yo sea pesimista, ni que no reconozca las cosas bellas y buenas de esta tierra privilegiada por su naturaleza. No, no es eso. Simplemente veo el panorama, y ahora que puedo, caigo en la tentación de comparar y entonces, la verdad, me da tristeza.

¿Es verdad que somos un país sin recursos? ¿Dónde está la gente buena que se esfuerza por hacer de éste un país diferente? Lo de los recursos es un cuento que no me creo. Si así fuera la educación, la salud, el entretenimiento, el mercado, la ropa, etc., etc.,  no serían tan caras como son aquí. Para mi propia sorpresa incluso muchos artículos básicos de la canasta familiar está más costoso que en Europa y ni que decir de la educación...

Y en cuanto a la gente buena, ya se que existe, pero no siempre se deja ver o quizá sea mejor decir que no nos la dejan ver. Bueno, ahí están los periodístas recientemente amenzados. Sufrieron esas amenzas justamente por ser gente buena y honesta. Y seguro que hay muchos más. Y claro, también están mis amigos, los pocos que tengo y mi familia (sin querer ser pretensioso, ni mucho menos). Sí, se que hay gente buena, pero el problema es que, al parecer, estamos gobernados por la gente mala, y no me refiero sólo a los que ocupan altos cargos en el gobierno, me refiero a todos aquellos que se empecinan por hacer el mal (robar, atracar, romper, dañar, secuestrar, buscar sólo el propio beneficio, etc, etc., etc.)

¿Podemos cambiar? ¿Podemos hacer algo? Quiero creer que sí!  

24 de abril de 2013

Cada día, un regalo

Este pensamiento me lo ha enviado un amigo y quiero compartirlo con los lectores de este blog.

Un hombre de 92 años, bajo, muy bien vestido, se está cambiando a una casa de ancianos. Su esposa de 74 años acababa de morir, y él se vio obligado a dejar su hogar.
Después de esperar varias horas en la recepción, gentilmente sonríe cuando le dicen que su cuarto está listo. Conforme camina lentamente hacia el ascensor, usando su bastón, la joven que lo acompaña le describe su cuarto, incluyendo la hoja de papel que sirve como cortina en la ventana.
-  Me gusta mucho -dice, con el entusiasmo de un niño de 8 años que  ha recibido una nueva mascota.
- Señor, usted aún no ha visto su dormitorio. Espere un momento, ya casi llegamos.
- Eso no tiene nada que ver – contesta -. La felicidad la elijo yo por adelantado. Si me gusta o no la habitación no depende del mobiliario ni de la decoración, sino de cómo decido verla, y ya he decidido que me gusta mi cuarto. Es una decisión que tomo cada mañana cuando me levanto. Yo puedo escoger: puedo pasar mi día enumerando todas las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan o puedo levantarme y dar gracias a Dios por aquellas que todavía trabajan bien. Mientras pueda abrir mis ojos, procuraré ver el nuevo día como lo que es: un regalo.

Autor desconocido

5 de abril de 2013

El camino hacia Tí



El camino es a veces más largo de lo que quisiéramos

Y otras parece demasiado corto.

Cuando tropezamos el horizonte se aleja,

Cuando amamos, es como si llegáramos,

de un salto, a la meta.



Quiero seguir amando,

no tanto para acercarme a la meta,

sino para no ir hacia atrás,

para no caer en el abismo.



Hoy quiero sentir que el agua fluye,

Que el cielo se abre,

Que la rosa es más roja y más bella,

Que el camino es llano,

Que mi corazón es todo Tuyo…