31 de diciembre de 2017

Mis propósitos para el 2018

La verdad, no soy de los que acostumbra a hacer balances de fin de año, ni tampoco me hago muchos propósitos para el que viene. Normalmente no.
Pero está vez creo que sí es necesario. Sin embargo no quiero hacer propósitos vacíos fruto de las emociones de este momento particular.
Pero tengo la certeza de que si me lo propongo firmemente puedo cambiar lo que quiero y necesito cambiar, en mí y a mi alrededor.

Este es mi decálogo para que el 2018 sea un gran año de verdad.

  1- Poner a Dios en el primer lugar de todo.
  2- Amar sin esperar nada a cambio.
  3- Ser dueño de mí mismo.
  4- Ser generoso.
  5- Entender y aceptar mi pasado.
  6- Hacer felices a los que quiero.
  7- Vivir más lento y salir a caminar con más frecuencia.
  8- Aprender a vivir con lo necesario.
  9- Escribir y publicar al menos un libro… o hasta dos, ¿por qué no?
10- Tener presente que cada día es una nueva oportunidad para amar, ser feliz yprocurar la felicidad para otros.


¡FELIZ AÑO 2018 PARA TODOS!

8 de noviembre de 2017

No quiero más progresos...

Puede sonar como una locura en estos tiempos, pero yo lo siento así. No quiero más progresos científicos, ni tecnológicos, en especial de estos últimos; le han hecho más daño que beneficio a la humanidad. Sin querer ser demasiado radical, admito que seguramente hay varios aspectos en los que la ciencia si debe seguir avanzando o quizá -en cierto sentido- retrocediendo. ¿Qué quiero decir? La ciencia debería ayudarnos hoy por hoy no tanto a encontrar soluciones "modernas" a los cientos de problemas "modernos", sino más bien debería contribuir a que los seres humanos podamos vivir de manera más sencilla, más simple. Dice un adagio popular de nuesto tiempo que "menos es más". Y cuan cierto es!  

Los hombres y las mujeres de hoy, en un alto porcentaje, anhelan tener más, siempre más, pero en últimas se olvidan de vivir, y se convierten en personas infelices. Vivimos en una falacia y no nos hemos dado cuenta (o no queremos darnos cuenta); o como diría Chomsky, vivimos alienados y "estupidisados" por los medios de comunicación y por los gobiernos de turno. Creemos ser felices, pero en realidad no lo somos. Sobreabundan las ataduras sutíles, hasta tal punto que -con frecuencia- nos convertimos, casi sin darnos cuenta, en esclavos de nuestros caprichos y de nuestros impulsos.

La humanidad necesita parar en seco y preguntarse: ¿realmente para dónde vamos? Los noticieros siguen informando de catástrofes naturales por doquier, de guerras absurdas aquí y allá, de terrorismo y corrupción, pero pareciera que nada de eso nos impulsa a cambiar el rumbo de la historia. Estamos tan metidos en nuestro pequeño mundo consumista que creemos que esas cosas son "naturales" y que igual sólo les suceden a otros... Es más a veces actuamos como si todas esas tragedias humanas fueran sólo una película que nos pasan por la tele y nada más.

Necesitamos despertar de este letargo. El progreso es una falacia que está acabando con nuestro mundo físico y con nuestro mundo interior. Si no aprendemos pronto a rescatar el segundo, muy difícilmente lograremos salvar el primero. Necesitamos, con urgencia, cambiar -como sociedad- nuestra perspectiva de la vida y tomar conciencia de que el futuro es hoy, ya no es mañana, es hoy. Las actitudes tenemos que cambiarlas ahora, y no dejar esa tarea para cualquier día que no sabemos si lelgará. La tierra tenemos que cuidarla y salvarla hoy, mañana puede ser demasiado tarde.

Lo que si podríamos dejar para mañana son las innovaciones tecnológicas, la sed de progreso, de comodidad, de riquezas materiales. Y para hoy, asumamos lo urgente, esto es, repensar el futuro que la humanidad realmente necesita. Y en ese ejercicio, lo verdaderamente importante es contestar cuatro preguntas: ¿para dónde vamos?, ¿de qué sirve tanto progreso en realidad?, ¿cuál es la verdadera esencia del ser humano?, ¿qué podemos y debemos hacer para cambiar la historia?

Y además de contestar(nos) estos interrogantes, tambien es necesario que nos detengamos, bajar la velocidad de nuestras vidas (especialmente en las grandes ciudades), y dejar de pensar tanto sólo en nuestros problemas y enfocar nuestras energías en luchar por el bien común. ¿Quién se apunta a esta aventura?

De verdad, anhelo una humanidad libre del progreso...  ¿Y tú?

17 de septiembre de 2017

¿Dónde están las caras nuevas?

Hoy estuve leyendo, como algo inusual, varios artículos del periódico "El Tiempo" al cual no podemos darle toda la confiabilidad. Es el periódico de mayor circulación en Colombia, pero todo lo que publica es mejor cogerlo con pinzas y cuestionar todo o casi todo lo que allí aparece. Infortunadamente es, con frecuencia, difícil discernir lo que es mentira, de lo que no. De todas maneras ya se sabe que no todo es cierto, especialmente si se trata de noticias sobre politica.

Se va acercando la hora de las elecciones presidenciales en nuestro país y por ahora no se vislumbra un cambio importante en el tipo de candidato. No sé si a otros les pasa igual, pero sería muy saludable y reconfortante ver caras nuevas, oír ideas nuevas. Me parece a mí, que a eso es a lo que debemos apuntarle. De lo contrario, Colombia irá cada vez más hacia el abismo. Ojalá me equivoque.

No cabe duda que necesitamos un cambio, pero ¿de dónde?, ¿cómo?, ¿con quién? A simple vista, no resulta fácil encontrar respuestas.