31 de diciembre de 2020

Feliz Año Nuevo

 


A todos los amigos y a los lectores de este blog, les deseo un nuevo año 2021 cargado de paz, alegría, esperanza, salud y prosperidad. Que la pandemia deje de ser una amenaza permanente para toda la humanidad y que las experiencias que pasamos y las lecciones aprendidas nos ayuden a ser mejores personas. Recordemos que cada día tiene su propio afán. De las cosas más importantes que aprendí este año fue la de saber vivir un día a la vez. El día que tengo para ser feliz, para ser mejor, para dar amor, para enfrentar nuevos desafíos, es hoy. 


¡FELIZ AÑO NUEVO!

24 de diciembre de 2020

Y esta noche será Navidad



Jesús, hoy, a media noche, nos daremos todos el abrazo de Navidad en recuerdo de ese maravilloso momento en que iluminaste el mundo con Tu presencia Santa. Renueva, Señor, los corazones de todos los creyentes, para que, no obstante todo lo vivido en este año 2020, sepamos ver el Amor del Padre y reconocer su obra en nuestras vidas. 

Jesús, renace en nuestros corazones y renueva nuestro pensar y nuestro actuar de tal manera que seamos testigos fieles del Evangelio que viniste a predicar y que sigue siendo tan actual como hace 2000 años.  

Jesús, Tú que viniste para redimirnos y darnos una nueva Vida, escucha las oraciones de tus fieles y concédenos la paz y la unidad que anhelamos desde siempre y que brillen con fuerza en todos los rincones de la tierra. Ponemos en tus manos y en las manos del Padre y del Espíritu Santo todos los graves problemas que hoy enfrenta la humanidad: la pobreza, el hambre, el cambio climático, los desastres naturales, la corrupción, la injusticia, las guerras, las dictaduras, el individualismo. Permítenos hallar caminos de solución a todos estos desafíos. 

Jesús, te pido hoy de manera especial, por todos los que han muerto a lo largo de esta año de prueba, a causa de la pandemia. Te pido igualmente por todos aquellos que están enfermos y que tendrán que pasar la noche en un hospital. Hazles sentir tu Amor y tu consuelo. También te pido por todos los que sufren de soledad y que esta noche, aún queriéndolo, no tendrán con quien compartir, ni celebrar.

Ven, Señor, ven pronto en nuestro auxilio, y renueva, por favor, la esperanza y la alegría que nos da el celebrar una vez más la Navidad, es decir, celebrar que te hayas hecho Niño, por amor a nosotros.

24 de diciembre de 2020

¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y PAZ EN LA TIERRA A TODOS LOS HOMBRES Y LAS MUJERES DE BUENA VOLUNTAD!



CONSIDERACIÓN - DÍA 9
(Tomado de la novena tradicional de Navidad)

La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. Desechados por los hombres, y viéndose sin abrigo, María y José han salido de la inhospitalaria población y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la reina de los ángeles el jumento que le había servido de humilde cabalgadura durante el viaje, y en aquélla cueva hallaron un manso buey, dejado allí probablemente por alguno de los caminantes que habían ido a buscar hospedaje en la cuidad.

El Divino Niño, desconocido por sus criaturas racionales, va a tener que acudir a las irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno, y le manifiesten con esto y con su humilde actitud el respeto y la adoración que le había negado Belén. La rojiza linterna que José tiene en la mano ilumina tenuemente ese pobrísimo recinto, ese pesebre lleno de paja que es figura profética de las maravillas del altar, y de la íntima y prodigiosa unión eucarística que Jesús ha de contraer con los hombres. María está en oración en medio de la gruta, y así van pasando silenciosamente las horas de esa noche llena de misterio.

Pero ha llegado la medianoche, y de repente vemos dentro de ese pesebre, poco antes vacío, al divino Niño esperado, vaticinado, deseado durante cuatro mil años con inefable anhelo. A sus pies se postra su Santísima Madre, en los transportes de una adoración de la cual nada puede dar idea. José también se acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imponderable oficio de padre adoptivo del Redentor de los hombres. La multitud de ángeles que desciende de los cielos a contemplar esa maravilla sin par, dejan estallar su alegría y hacen vibrar en los aires las armonías de ese Gloria in Excelsis, que es el eco de la adoración que se produce en torno del Altísimo, hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre Tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al recién nacido y presentarle sus humildes ofrendas. Ya brilla en oriente la misteriosa estrella de Jacob, y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana espléndida de los Reyes Magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar a los pies del Divino Niño el oro, el incienso, y la mirra, que son símbolos de la caridad, la adoración y la mortificación.

¡Oh adorado Niño! Nosotros también, los que hemos hecho esta novena para prepararnos al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración. ¡No la rechacéis! ¡Ven a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos de amor! Encended en ellos la devoción a vuestra santa infancia, no intermitente y sólo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad, sino siempre y en todos los tiempos; devoción que fielmente practicada y celosamente propagada, nos conduzca a la vida eterna, librándonos del pecado y sembrando en nosotros todas las virtudes cristianas.  

¡FELIZ NAVIDAD!


23 de diciembre de 2020

A sólo 2 días de la Navidad

Jesús, hoy pongo en Ti, toda mi esperanza. Quiero que tu Palabra guie mis pasos y mis acciones en este día y así ser testimonio de Tu Amor. Te pido, con sincero corazón, que la felicidad de estos días perdure durante todo el nuevo año y renueve la esperanza de un mañana luminoso para toda la humanidad. 

Jesús, danos la gracia de aguardarte con el mismo gozo y con la misma fe con que te aguardaron José y María en los días previos a tu maravilloso nacimiento. Es imposible no estremecerse ante la idea de que un día fuiste un niño frágil, tierno y lleno de una luz única e inigualable. Es un misterio sublime.   

María, sé tú quien nos guie al encuentro con Jesús, con su palabra siempre viva y siempre actual, de tal manera que las oraciones que hemos proclamado en estos días de preparación para la celebración de la Navidad, y la reflexiones que hemos tenido la posibilidad de leer, se hagan vida en nosotros y así seamos verdaderos instrumentos de amor, alegría, esperanza y paz para todos los prójimos con que tengamos la posibilidad de encontrarnos. 

Jesús, te pido hoy por todos los niños y niñas que han nacido recientemente. Dales a sus padres y a sus madres la gracia de educarlos con verdadero amor y que, con tu gracia, sean luego, en su día seres humanos capaces de amar, de donarse, de ser luz y sal que renueve esta tierra.  

Ven, Señor, ven pronto en nuestro auxilio, y renueva, por favor, la esperanza y la alegría que nos da el celebrar una vez más la Navidad, es decir, celebrar que te hayas hecho Niño, por amor a nosotros.

Nos ponemos de nuevo en tus manos Jesús, seguros de que tu Amor nos acompaña cada día de nuestra vida. Amén. 

23 de diciembre de 2020


CONSIDERACIÓN - DÍA 8
(Tomada de la Novena tradicional de Navidad)

Llegan a Belén José y María, buscando hospedaje en los mesones; pero no lo encuentran ya por hallarse todo ocupado, ya porque se les desechase a causa de su pobreza. Empero, nada puede turbar la paz interior de los que están fijos en Dios. Si José experimentaba sorpresa cuando era rechazado de casa en casa, porque pensaba en María y en el Niño, sonreíase también con tanta tranquilidad cuando fijaba sus miradas en su casta esposa. El niño aún no nacido regocijábase de aquellas negativas que eran el preludio de sus humillaciones venideras. Cada voz áspera, el nido de cada puerta que se cerraba ante ellos, era lo que había venido a buscar. El deseo de esas humillaciones era lo que había contribuido a hacerle tomar la forma humana.

¡Oh divino niño de Belén! Estos días que tantos han pasado en fiestas y diversiones o descansando muellemente en cómodas y ricas mansiones, han sido para vuestros padres un día de fatiga y vejaciones de toda clase. ¡Ay! El espíritu de Belén es el de un mundo que ha olvidado a Dios,. ¡Cuántas veces no ha sido también el nuestro¡ ¿No cerramos continuamente con ruda ignorancia la puerta a los llamamientos de Dios, que nos solicita convertirnos, o santificarnos o conformarnos con su voluntad? ¿No hacemos mal uso de nuestras penas, desconociendo su carácter celestial con que cada uno a su modo lo lleva grabado en si? Dios viene a nosotros muchas veces en la vida, pero no conocemos su faz, o le reconocemos hasta que nos vuelve la espalda y se aleja después de nuestra negativa.

Se pone el sol de 24 de diciembre detrás de los tejados de Belén y sus últimos rayos doran las cimas de las rocas escarpadas que lo rodean. Hombres groseros codean rudamente al Señor en las calles de aquella aldea oriental, y cierran sus puertas al ver a su madre. La bóveda de los cielos aparece purpurina por encima de aquellas colinas frecuentadas por los pastores. Las estrellas van apareciendo una tras otra. Algunas horas más y aparecerá el Verbo eterno.

22 de diciembre de 2020

A 3 días de la Navidad

Jesús, mi Salvador, mi amigo y mi hermano. Tengo la certeza de que, de una u otra manera, Tú has guiado mi vida desde siempre, aunque muchas veces a mi no me lo parezca, aunque a veces no te sienta tan cerca como yo quisiera. ¿Pero que otra cosa es la fe sino creer en lo que no hemos visto ni oído, pero que desde nuestro interior más hondo sabemos que es y que está? 

Jesús renueva mi fe y la de todos aquellos que te buscan con sincero corazón. Que esta fe nos lleve a ser más coherentes en nuestro actuar de cada día y, de manera especial, a ser generosos no simplemente con cosas materiales, sino también con nuestro tiempo y nuestro talentos. Tú nos has dado la fe gratuitamente, así debemos darla nosotros también. 

Señor, no obstante las circunstancias adversas que hoy nos circundan y nos hacen temer por el futuro -como la pandemia, los desastres naturales, la crisis económica mundial, la corrupción de los gobiernos, aumento de la pobreza- seamos capaces de ver tus dones infinitos y recordar que Tú has vencido al mundo y que estás siempre con nosotros. No estamos solos y basta simplemente entregarnos en Tus manos para ser instrumentos fieles que traigan al mundo el amor, la justicia, la verdad y la paz que todos los seres humanos, sin distinción de credo, raza, sexo o edad, anhelan encontrar. 

Hoy te pido, de manera especial, por todas las familias que están en crisis y que probablemente estén pensando en una separación o en un divorcio. Renueva su esperanza y ayúdalos, si es lo mejor para ellos, a encontrar caminos de reconciliación. Mira con misericordia a aquellas familias donde el padre, fruto quizá de su ignorancia y su falta de amor, maltrata física y psicológicamente a su esposa y a sus hijos. Penetra en su corazón, renuévalo y enséñale el camino de la ternura; y, además, consuela a quienes sufren por causa de la violencia intrafamiliar, que infortunadamente se ha acentuado a causa de la pandemia, para que aún en el dolor que viven, puedan sentir Tu amor y Tu gracia.   

Ven, Señor, ven pronto en nuestro auxilio, y renueva, por favor, la esperanza y la alegría que nos da el celebrar una vez más la Navidad, es decir, celebrar que te hayas hecho Niño, por amor a nosotros.

Nos ponemos de nuevo en tus manos Jesús, seguros de que tu Amor nos acompaña cada día de nuestra vida. Amén. 

22 de diciembre de 2020


Consideración - Día siete (Tomado de la novena tradicional de Navidad)

Representémonos el viaje de María y José hacia Belén, llevando consigo, aún no nacido, al Creador del universo hecho hombre. Contemplemos la humanidad y la obediencia de este Divino Niño que aunque de raza judía y habiendo amado durante siglos a su pueblo con una predilección inexplicable, obedece así a un príncipe extranjero que forma el censo de población de su provincia, como si hubiese para Él en esa circunstancia algo que le halagase, y quisiese apresurarse a aprovechar la ocasión de hacerse empadronar oficial y auténticamente como súbdito en el momento en el que venía al mundo. ¿No nos enseñará la humildad de Jesús a amar esa hermosa virtud?.

¡Ah...! Que llegue el momento en que aparezca el deseado de las naciones, porque todo clama por este feliz acontecimiento. El mundo, sumido en la oscuridad y el malestar, buscando y no encontrando el alivio de sus males, suspira por su Libertador. El anhelo de José, la expectativa de María, son cosa que no puede expresar el lenguaje humano. El Padre Eterno se halla, si es lícito emplear esta expresión adorablemente impaciente por dar a su Hijo único al mundo, y verle ocupar su puesto entre las criaturas visibles. El Espíritu Santo arde en deseos de presentar a la luz del día esta santa humanidad tan bella que Él mismo ha formado con tan especial y divino esmero. En cuando al Divino Niño, objeto de tantos anhelos, recordemos que hacia nosotros avanza lo mimo que hacia Belén. Apresuremos con nuestro deseo el momento de su llegada; purifiquemos nuestras almas para que sean su mística morada, y nuestros corazones para que sean su casa terrenal; que nuestros actos de mortificación y desprendimiento “preparen los caminos del Señor y hagan rectos sus senderos”.


21 de diciembre de 2020

A 4 días de la Navidad

Jesús, nos vamos acercando cada vez más a esa celebración tan especial que es la Navidad, es decir recordar y festejar, que te hiciste hombre, para redimirnos del pecado, y que habitaste entre nosotros. Desde Belén nos llega hoy tu voz, invitándonos de nuevo a amarnos mutuamente, como Tú nos amaste. 

Jesús, regálanos hoy la sencillez de corazón para saber ser siervos de cada prójimo con que nos encontremos. La sencillez que se requiere para no dejarnos arrastrar por las vanidades de este mundo. La sencillez que nos permite amar con libertad, sin esperar nada de los demás. 

Jesús, acuérdate de los más pobres, tus hijos predilectos, para que sientan de verdad que Tú nos los abandonas. Hay tanto dolor y tantas injusticias en este mundo. ¿Cómo podemos contribuir, Señor, a construir un mundo más justo, más humano? Abre nuestro corazón y también el de los más poderosos, e ilumina nuestro pensamiento y nuestras acciones a fin de poder encontrar caminos que permitan la justa y equitativa distribución de la riqueza. 

Ven, Señor, ven pronto en nuestro auxilio, y renueva, por favor, la esperanza y la alegría que nos da el celebrar una vez más la Navidad, es decir, celebrar que te hayas hecho Niño, por amor a nosotros.

Nos ponemos de nuevo en tus manos Jesús, seguro de que tu Amor nos acompaña cada día de nuestra vida. Amén. 

21 de diciembre de 2020




Consideración - Día seis.

Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de José y María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Mas Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber la orden dada por el emperador Augusto, que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios. María y José, como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén. Ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, en la estación más rigurosa e incómoda del año.

No ignora Jesús en que lugar debe nacer e inspira a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de los designios. Almas interiores, observad este manejo del Divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual; aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer a cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aun en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad.


Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...