13 de febrero de 2015

Ante lo inevitable



El dolor me consume
y me desgarra por dentro
Un inmenso "¿por qué?"
se agolpa en mi pecho
como un león agazapado
a punto de saltar
rompiendo la poca 

cordura que le queda,
dejando tras de si
caos, desolación, llanto.

Espinas, muchas espinas,
heridas propias y ajenas,
lágrimas, unas ahogadas, otras liberadas.

Dolor, hondo, muy hondo;
el corazón oprimido;
y otra vez un inmenso ¿por qué?
sin respuesta…

No quiero guardar la compostura.
¿Por qué no llorar?
El llanto también libera.
Ya llegará el día 
en que este dolor se convierta en semilla
y de fruto, un fruto dulce y gozoso.

Me tiene en pie
la idea, la certeza
que tras la noche oscura
podemos siempre
vislumbrar un nuevo amanecer,
una luz diáfana, brillante,
cálida y serena.


Me tiene en pie
el grito desgarrado
que desde la cruz
reasume, una vez más,
todos los dolores de esta tierra,
y abre la esperanza
de un dia sin ocaso, sin dolores, sin fatigas,
junto a todos aquellos
que pasaron o tendrán que pasar
-tarde que temprano-
la última puerta, la definitiva.

Valor para no dejarme consumir.
Fuerza para seguir sonriendo.
Alegría para aceptar lo inevitable.
Certezas para seguir amando con un corazón más generoso.
Abrazos, muchos abrazos,
para compartir el dolor,
para compartir la esperanza. 


14-02-2015

16 de enero de 2015

Laberinto

Siempre se puede renacer, como el Ave Fenix, basta creerlo y luchar, cueste lo que cueste hasta lograrlo. 

La vida a veces parece un laberinto en el que algunos pueden perderse indefinidamente y  llegar a creer que no hay salida, pero si la hay. Siempre la hay, aún en medio de las situaciones más oscuras siempre hay una salida, la cuestión es encontrar la mejor salida, no una que te lleve a otro laberinto aún peor que aquel en el que estabas, sino uno que te lleve a la luz.

Y la mejor salida suele ser el amor, el amor de verdad... Pero también puede haber otras y la más segura es, si se quiere, desde muy adentro, encontrar a Dios, encontrarse con Dios...


  

9 de diciembre de 2014

Sobre la Navidad de Madre Teresa de Calcuta

Es Navidad
 

Es Navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano. 

Es Navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro. 

Es Navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad. 
Es Navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual. 
Es Navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad. 
Es Navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás. 

Madre Teresa de Calcuta.

9 de noviembre de 2014

Una película

A veces ver una simple película te puede refrescar el alma. Una de las tantas cosas buenas que me han sucedido después de casarme fue la de heredar, si así puede decirse, una pasión por el cine, el buen cine. 

Hoy, tras días intensos de clínicas, médicos, medidas de la saturación, cánulas de oxígeno, y un recóndito sentimiento de orfandad..., pude sentarme a ver una película: "Lucky Star", sobre una yegua y su jinete, una joven, por demás hermosa, que siendo muy pequeña (quizá tenía unos 10 u 11 años) perdió a su madre. 

Para mí, una película que vale la pena porque es refrescante por su ritmo, por los paisajes, por los caballos (ah! los caballos, son tan hermosos y libres), por los personajes, por los diálogos, por lo que te puede dejar en el alma, aunque sea por un instante... Esos instantes que te ayudan a recuperar el aliento y la fe. 

Seguro que esta película no será ganadora de un Oscar, pero eso carece de toda importancia; creo que rara vez el cine de Hollywood te desea una sensación así, de aire fresco, como el que debe sentir un buen jinete corriendo a una yegua por una explanada de esas que parecen no tener fin... 

El dolor, cada vez me convenzo más de ello, puede ser una fuente de fuerza y de inspiración... La vida casi nunca es sencilla, eso está claro, pero con amor, con fe, con tenacidad y perseverancia podemos llegar muy lejos, muy lejos, a donde nuestros sueños nos lleven...        

27 de septiembre de 2014

¿Qué tan importantes somos?

En la parte final del libro de “El Hobbit”, del famoso escritor J. R. R. Tolkien, el formidable mago Gandalf, le dice a Bilbo Bolsón, sin duda, el principal protagonista de la historia, estas sabias palabras:

“No supondrás, ¿verdad?, que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!”

Sí, es una frase muy bien lograda para cerrar, con broche de oro, la gran historia con la que Tolkien logra cautivar nuestra atención. Después de todas las aventuras, todas las hazañas y todos los logros que Bilbo Bolsón vivió para rescatar el tesoro y reconquistar la Gran Montaña, ciertamente podría creerse un ser importante por su indudable contribución a la causa; su intervención en los increíbles hechos acaecidos en aquellas tierras, y por los cambios que todo ello significó para los enanos y, en general, para toda la gente de ese mundo increíble, bien podría llevarlo a creer que él era todo un personaje. Y no obstante todo, Gandalf le dice lo que le dice; una idea que bien podría resumirse en cinco palabras: “no te creas tan importante”… Un pensamiento que nos viene bien repetírnoslo cada tanto, cuando, por x o y circunstancia tendemos a creernos que somos el “ombligo del mundo”.

Digamos que somos importantes, pero no tanto, y en cualquier caso con frecuencia somos menos importantes  de lo que creemos… Quizá con excepción de algunos reconocidos personajes; pero tampoco ellos, o ellas, deberían creerse tan importantes…  

Y si, por casualidad, a alguien, mientras lee estas líneas, se le ha ocurrido la pregunta: ¿qué es mejor, el libro o la película? ¿Qué puedo decir? El libro es estupendo, aunque ciertamente no es para todo el mundo (¿hay algún libro que lo sea?); en cualquier caso, Tolkien es Tolkien, no por nada se ha ganado el lugar que tiene en el mundo de las letras. Y las dos películas que hasta ahora han hecho son magníficas (al menos para mí, y ni que decir para mi hijo); sin duda son una versión muy bien lograda de todo lo que la increíble imaginación de Tolkien plasmó en su libro. Yo los invito a disfrutar el libro y a gozar la película, o viceversa…

Una nueva revolución

En esto tiempos de inteligencia artificial en los que todo parece poder resolverse con una pregunta medianamente bien hecha (a una máquina) ...