Cada vez entiendo menos las decisiones del actual gobierno español. Todos los días asustan con nuevos recortes que en últimas sólo perjudican a los que tienen menos. No soy un experto en economía y comprendo la necesidad de ahorrar en los gastos públicos. Pero una cosa es ahorrar en esos gastos, lo cual debería incluir los sueldos de los ministros y de otros altos cargos, y otro muy distinto es crear pánico general diciendo que ya no hay dinero ni para pagar a los funcionarios... Y eso no es lo único, en las medidas que han tomado hasta ahora no veo ninguna solución real para crear empleo y reactivar la economía. ¿O si la hay y no la he visto?
De cualquier manera lo que está claro es que la situación está cada vez peor, que este gobierno no logra o no sabe, o simplemente no quiere dar soluciones políticas con esperanza de futuro, al parecer lo único que le importa es conservar su estatus dentro de la economía europea y que se siga prolongando la eterna historia de que los ricos siempre serán más ricos, mientras los pobres serán más pobres y la clase media tendrá así una batalla cada vez más dura para no caer en picada en el extremo izquierdo, es decir el de la pobreza, porque parece ser que en el extremo derecho habitan los ricos y los banqueros. (No se me malinterprete, yo no soy de izquierdas, pero tampoco de derechas y menos con todo lo que he visto por aquí) Mientras lo que rija la economía sea el interés de unos pocos, dificilmente llegaremos a buen puerto.
¿Y los inmigrantes? Uyuyuy! La situación es aún peor, pues muchos no tendrán seguramente ni para pagar un tiquete de regreso a su país. Pero eso no es lo más grave; muchos inmigrantes, en especial los africanos y los de ciertos países de América Latina, están ahora ante la disyuntiva de no saber si es mejor sufrir la falta de empleo o incluso aguantar hambre aquí en España o en su país de origen... No existen bolas de cristal que respondan a esta pregunta, seguro que no!
Cabe aquí preguntarse, cómo dice una canción del grupo internacional Gen Rosso: "¿a dónde iremos a parar si seguimos así?" Por ahora no podemos, o no debemos, asegurar nada, pero si las cosas siguen como van, la verdad es que el futuro pinta, a primera vsita, bastante gris (y no es que quiera ser pesimista). Los que somos neófitos en estos temas de la macroeconomía, el mundo de las inversiones y de las deudas públicas nos preguntamos: ¿existe alguna solución? ¿hay algún economista sensato en alguna parte del mundo que pueda proponer medidas que den un vuelco a la situación actual? Al parecer no. Me inclino a pensar que las grandes facultades de economía enseñan a sus alumnos reglas muy complejas sobre cómo hundir al mundo en la pobreza y en el caos, pero evidentemente no enseñan estrategias, ni simples ni complejas, que sirvan para solucionar crisis de este estilo.
Aunque, como ya lo he dicho, no soy un experto en el tema, conozco, al menos por ahora, un camino de esperanza: se llama Economía de Comunión (EdC), un modelo económico sencillo cuya idea original la planteó Chiara Lubich en mayo de 1991; es un modelo donde lo que importa no es la ganancia de la empresa, sino el bienestar de la comunidad. Quizá haya otros modelos que yo no conozco, pero evidentemente, si los hay, los políticos actuales tampoco los conocen ¿o será que prefieren ignorarlos?