Hay muchas historias que contar, pero me temo que tendrán que esperar un poco más. ¿Y si nunca llegase a tener el tiempo? No sé, quizá sea porque esas historias no deben ser contadas. O quizá me falte coraje para detenerme en seco, abandonar algunas ataduras y ciertos compromisos...
Pero no, no es del todo cierto que deba abandonar esas ataduras, en especial una, porque ella hace parte de mi historia más reciente, porque en buena medida me ha moldeado y me ha permitido reconocer mejor algunas de mis capacidades. Y no pienso abandonarla a esta altura del camino...
¿Y qué hacer entonces? ¿Seguir postergando el sueño de escribir historias? ¿Crear un hueco más en el tiempo que aparentemente no tengo? ¿Y cómo? Bueno, ya lo sé, hay una manera de llegar: vivir cada momento presente con intensidad, haciendo bien lo que hay que hacer y si las historias merecen ser escritas, ya encontraré el tiempo apropiado para hacerlo...
Yo no puedo abandonarlo todo porque sería ir contra mis principios y no sólo eso, sino porque la mejor de todas las historias es y ha ser la que escribo cada día, la que va quedando grabada en el corazón de los que más quiero. Al menos eso es lo que deseo y por eso lucho y recomienzo y vuelvo a intentarlo una y otra vez.
18 de julio de 2013
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