Debemos hacernos preguntas incómodas y buscar respuestas honestas.
Ante la inminencia de las próximas elecciones legislativas y presidenciales en Colombia, conviene hacernos preguntas que impulsen una reflexión de fondo. Son preguntas incómodas, pero necesarias.
Antes de abrir el debate, quisiera eso sí, subrayar primero la importancia de votar para Senado y Cámara. Hay cientos de opciones y, sin duda, hay varios candidatos y candidatas que merecen repetir y hay otros que merecen llegar a esas instancias por primera vez.
Entre los que merecen repetir, al menos desde mi perspectiva están: Jennifer Pedraza, Katherine Miranda, Catherine Juviano, Soledad Tamayo Tamayo y Ariel Ávila. Posiblemente habrá otros. Por supuesto, cada quien tendrá su opinión sobre los que deben repetir y sobre los que deben irse definitivamente. Yo solo doy la mía.
Entre los que yo quisiera que llegaran al Senado están: Johnnatan Alexis Tamayo Usuga (#13, del Partido Conservador); Carlos Alberto Cuartas Quinceno (Salvación Nacional, 9); y Fernanda Restrepo Ávila (Liberal, 33). De seguro hay más, pero no los he investigado lo suficiente.
Para la Cámara de Representantes, para Cundinamarca, votaré por: Jennifer Pinzón (La China del Sombrero, Partido Liberal, #L-105); si viviera en Antioquia, votaría por Luis Miguel López (Conservador), y si estuviera en Bogotá, muy posiblemente votaría por Juan David Aristizábal (Nuevo Liberalismo).
Ahora, antes de exponer mis preguntas, empiezo por decir que no me gusta ninguno de los candidatos que van punteando en las encuestas, me refiero a Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella. En cuanto a Sergio Fajardo, no me termina de convencer. Es el más y mejor preparado de los tres, sin duda alguna, pero por alguna razón, no engancha. Su principal problema, es que usa un discurso vacío, lleno de lugares comunes, no ofrece propuestas concretas. Dice que no quiere polarizar, pero en todas sus intervenciones critica a Petro y propone poco. No obstante, si la segunda vuelta fuera entre Sergio Fajardo e Iván Cepeda, no dudaría en votar por el primero. Es solo mi opinión.
Cada uno puede tener sus ideas y sus percepciones, pero, ¿hasta dónde nuestro voto se basa en las emociones y hasta dónde en un racionamiento consciente sobre lo que ofrece cada candidato o candidata?
Hay varias preguntas que me gustaría hacerle a todos los candidatos que participarán en la contienda del 31 de mayo:
¿Cuál es su plan con respecto a la educación en todos sus niveles para que tengamos una educación de calidad para todos?
¿Cómo incentivaría la investigación científica, social y tecnológica en todo el país?
¿Cuáles serán sus principales programas sociales y cómo los va a financiar? ¿Cómo disminuirá la desigualdad social y económica que nos sigue caracterizando como país?
¿Cuál es su plan específico para fortalecer el agro y para reivindicar al campesino colombiano y darle el lugar que se merece? ¿Continuará con la restitución de tierras?
¿Cómo impulsará la transición energética sin que eso signifique un colapso económico y ambiental para del país?
¿Qué hará en su gobierno para bajarle el volumen a la polarización?
Y ahora vamos con las preguntas individuales, que van a gustar menos, no solo a los candidatos, sino, en especial, a sus fervientes seguidores.
¿Por quién empezaría usted? Yo he decidido empezar con Abelardo de la Espriella.
De este candidato me preocupa su falta de transparencia, su posición social y su poca conexión con la realidad del país. Es un personaje camaleónico e histriónico, es decir, poco serio. Por su pasado, es muy posible que no luche contra la corrupción, sino que la aumente para su beneficio y de toda la oligarquía colombiana. Por si esto no fuera poco, no tiene ninguna experiencia en cargos públicos.
Sr. Abelardo de la Espriella,
¿Realmente conoce cómo funciona el Estado? Yo creo que no. ¿Cómo conformaría su equipo de gobierno? ¿Según recomendaciones o según capacidad técnica y conocimiento del área?
Honestamente, díganos: ¿a la par que persigue a la guerrilla, usted va a perseguir también a la oposición o jugará limpio durante los cuatro años de gobierno y respetará las voces disidentes? ¿Perseguirá también a los paramilitares?
¿Aceptará las críticas de la prensa o perseguirá a los que hablen mal de usted? ¿Respetará la libertad de opinión? ¿Respetará a los medios alternativos que han surgido durante este gobierno?
¿Qué hará por las regiones más olvidadas del país? Por ejemplo: Chocó, La Guajira, Amazonas, Putumayo, etc. No promesas de campaña, queremos proyectos reales.
¿Respetará las instituciones? ¿Respetará la democracia? Me temo mucho que no.
¿Qué programas del gobierno Petro usted mantendría?
Señor Iván Cepeda,
Parece un hombre sensato, que evita la confrontación, pero en sus discursos, en plaza pública, se respira el resentimiento tan característico de la izquierda colombiana, un resentimiento que no construye sino que divide. Su falta de experiencia en cargos públicos diferentes del Congreso es un gran problema. Le puede pasar igual que a Petro, no saber ejecutar. No logra pasar de las palabras a los actos concretos. Y, por supuesto, su sesgo ideológico tan marcado es una campanada de alerta. Si él llega a la presidencia, posiblemente muchos saldrán volando, en mayor proporción de lo que ha pasado con Gustavo Petro.
Pasemos a las preguntas,
¿Qué proyectos de ley importantes ha impulsado usted, que hayan beneficiado a los más vulnerables del país? ¿Además de ser gestor de paz y defensor de derechos humanos, qué otros logros tiene para destacar, de todos los años que ha estado en el congreso? No conozco nada relevante.
¿Cómo conformaría su equipo de gobierno? ¿Escucharía a sus asesores? ¿Trabajaría con la oposición?
Usted es claramente de formación comunista, ¿cree que realmente ese sistema funciona? ¿para quién? ¿Es el comunismo el camino para lograr que un país progrese y donde haya cabida para todos? Personalmente no lo creo y, quiero decirlo sin medias tintas, su claro sesgo ideológico es lo que más me preocupa. Es más, me produce una terrible desconfianza. ¿Cómo darle las riendas de un país a alguien que dice admirar a Hugo Chávez, a Fidel Castro y al Che Guevara? Ni de vainas.
¿Usted va a respetar la institucionalidad? ¿De verdad? ¿Respetará la democracia? ¿Hasta dónde? Sus arengas de hace unos días contra el CNE hacen prever que no. Si algo le incomoda, acaba con ese organismo. El problema no es el CNE, sino cómo está compuesto y cómo funciona. ¿Si usted acaba con el CNE, quién asume esas funciones y quién controlaría las elecciones en Colombia?
Además, usted nunca ha hablado en contra de la terrible dictadura de Nicolás Maduro y sus secuaces. ¿Qué puede pensar uno de alguien que solo ataca los crímenes de los paramilitares, pero guarda absoluto silencio ante los crímenes de la guerrilla y ante la violencia sistemática de los derechos humanos en Venezuela, Cuba y Nicaragua?
¿Apoya la transición de género en niños y niñas? Esto es una abominación.
¿Para qué una constituyente? Según usted, ¿qué es lo que no funciona en la Constitución del 91, de la cual Gustavo Petro es uno de sus autores? ¿De verdad una constituyente es lo que necesita Colombia para salir adelante? ¿Por qué? ¿La quiere cambiar total o parcialmente? ¿Por qué? ¿Solo por qué no quiere contra-presos políticos? ¿O, sobre todo, para perpetuarse en el poder?
Personalmente creo que Colombia no está tan mal como pregona la derecha, ni tan bien como aseguran los de izquierda. Creo que en algunos aspectos estamos mejor que hace cuatro años y en otros mucho peor (la salud y la seguridad, por ejemplo).
Pregunta abierta para todos los colombianos de bien: ¿Cómo podemos construir un país en paz, próspero, donde haya justicia y oportunidades para todos? Eso no depende solo del presidente ni del gobierno de turno, todos tenemos parte de responsabilidad.
Votemos con criterio, no con miedo.
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