8 de marzo de 2011

Aclaración pertinente

La pequeña historia que me decidí a contar necesita una aclaración y si lo hago sólo hasta ahora es sólo por cuestion de tiempo... Quizá deba decir que escribir un blog no es, ciertamente, mi máxima prioridad. 

Volvamos al pasado... A aquellos chicos les dije que no era una situación fácil y es verdad que no lo ha sido, pero no propiamente porque mi hija tenga Síndrome de Down. No! Lo dije, un poco fruto de la rabia y un poco porque en ese momento no supe bien que decir. Me pasa con frecuencia. Soy una persona de "efecto retardado"... Un tiempo después de vivir ciertas situaciones, pienso que hubiera sido mejor y más acertado decir algo diferente, pero ya es tarde...  

Sin embargo creo pertinente aclarar que sí hemos tenido algunas dificultades -sobre las que no tiene caso detenerse ahora- pero han sido todo menos ese cromosoma de más.

No hay nada en el mundo como una sonrisa y un abrazo de Ana Isabel, y nada más reparador que esa frase siempre inesperada de mi hijo: "¿Sabes papá? Te amo demasiado"... Y una mujer que te coje de la mano, te mira a los ojos, es capaz de perdonar todos tus errores, te valora por lo que eres y no por lo que tienes y te deci con todo el corazón: "¿Sabes? Te quiero mucho".

La vida no ha sido fácil, ciertamente, pero tengo la fortuna de contar con una familia, por demás planetaria, que es capaz de traspasar las barreras del espacio y del tiempo.

Para resumir: la ira no es buena consejera y tampoco es amiga de los discursos coherentes; y algo más: el Síndrome de Down es sólo una condición particular que le da color a la vida de quienes la vivimos más de cerca...   
 
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2 comentarios:

  1. Mucho ánimo con el blog, aquí estoy para seguirte y apoyarte.
    Un abrazo y gracias.

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  2. Sí, ese cromosoma de más es una posibilidad de sentir la ternura de Dios que va, poco a poco, moldeando nuestro ser y refinando nuestro amor, o mejor, nuestra manera de amar y ser amados...

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