6 de enero de 2026

6 de enero de 2026


El mundo sigue bajo fuego. Guerras, terror, silencio. 

En Colombia solo se habla de Venezuela, de la captura del dictador y de la supuesta invasión de Estados Unidos, el pasado 3 de enero. Pero hay otros puntos de la tierra que también viven bajo alguna tiranía, aunque poco se hable de ellos: Nigeria, Cuba, Irán, Nicaragua, Rusia, Corea del Norte... Pero los medios hegemónicos ahora solo hablan de Venezuela. Una prueba más de la parcialización y tendencia inmoral de los grandes medios de comunicación.  

El bombardeo incesante de información en las redes solo deja una certeza: todo puede pasar, no solo en el país vecino, sino en todas partes.

En lo personal, procuro mantener la calma, buscar el equilibrio, aunque no es tan sencillo. Sufro por los presos políticos, por los cristianos perseguidos, y por tantas injusticias que se llevan a cabo en todos los rincones del mundo. Las decisiones intempestivas del señor Trump también me preocupan, pero no me desvelan, no todavía. 

Se alzan voces de indignación por "el secuestro" del tirano, pero nadie, o casi nadie, protesta por las torturas sistemáticas que se está ejecutando ahora mismo en El Helicoide y en otros centros de tortura del país bolivariano, y ni que decir de las cárceles de Cuba, Nicaragua o Nigeria. Esas injusticias que degradan la dignidad humana no son objeto de marchas, ni de comunicados, ni de airadas protestas contra las indiscutibles, pero invisibilizadas, violaciones de los derechos humanos. Me resulta difícil entender estas posiciones.

¿Qué puedo hacer desde este rincón del mundo donde ahora me encuentro, además de orar por los que sufren? Mantener viva la esperanza. 


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3 de enero de 2026

3 de enero de 2026

Hoy, sábado 3 de enero amanecemos con la noticia más esperado de los últimos años, el dictador Nicolás Maduro ha sido capturado por fuerzas especiales de los Estados Unidos. Para muchos es una gran noticia, para otros, no tanto. Aún no canto victoria. 

Mientras en Caracas y sus alrededores habrá un ambiente de tensión y de esperanza contenida, yo escribo estas líneas desde un espacio donde pareciera que el tiempo se ha detenido, un pequeño estudio algo desordenado, con muebles del siglo pasado, una silla que debe tener al menos cincuenta años, algunos libros de medicina natural, carpetas dispersas, y frente a mi, un paisaje de varios verdes, con abundantes flores pequeñas de un color rosado fuerte y otras fucsias. Todo aquí es quietud, silencio, paz, calma, sosiego, mientras en otros rincones del planeta, el mundo arde... Venezuela, Ucrania, Nigeria, Irán... Dicen que se avecina la tercera guerra mundial. Dios nos libre.   

Deseo paz para todos. Sin embargo, me parece que el mundo no sería mundo si no hubiera caos e incertidumbre. Las condiciones adversas nos impulsan a los creyentes a mirar al cielo, a fortalecer la fe, a alimentar la esperanza y a seguir amando, porque el amor, al final del día, es lo único que cuenta, lo único que queda.    

Ahora mismo no sé que me depare este año, pero deseo que sea un tiempo lleno de bendiciones para mí y para mi familia. De seguro también habrá obstáculos y pruebas por superar. Tengo varios propósitos que por ahora no escribo, pero que están impresos en mi corazón desde hace un tiempo. Ya llegará el momento de escribirlos, y será pronto, no por los demás, ni siquiera por mis hijos y mi esposa, sobre todo por mí.   

Cada día es una oportunidad para aprender, para amar, para soñar. 




   


6 de enero de 2026

El mundo sigue bajo fuego. Guerras, terror, silencio.  En Colombia solo se habla de Venezuela, de la captura del dictador y de la supuesta ...