En Colombia solo se habla de Venezuela, de la captura del dictador y de la supuesta invasión de Estados Unidos, el pasado 3 de enero. Pero hay otros puntos de la tierra que también viven bajo alguna tiranía, aunque poco se hable de ellos: Nigeria, Cuba, Irán, Nicaragua, Rusia, Corea del Norte... Pero los medios hegemónicos ahora solo hablan de Venezuela. Una prueba más de la parcialización y tendencia inmoral de los grandes medios de comunicación.
El bombardeo incesante de información en las redes solo deja una certeza: todo puede pasar, no solo en el país vecino, sino en todas partes.
En lo personal, procuro mantener la calma, buscar el equilibrio, aunque no es tan sencillo. Sufro por los presos políticos, por los cristianos perseguidos, y por tantas injusticias que se llevan a cabo en todos los rincones del mundo. Las decisiones intempestivas del señor Trump también me preocupan, pero no me desvelan, no todavía.
Se alzan voces de indignación por "el secuestro" del tirano, pero nadie, o casi nadie, protesta por las torturas sistemáticas que se está ejecutando ahora mismo en El Helicoide y en otros centros de tortura del país bolivariano, y ni que decir de las cárceles de Cuba, Nicaragua o Nigeria. Esas injusticias que degradan la dignidad humana no son objeto de marchas, ni de comunicados, ni de airadas protestas contra las indiscutibles, pero invisibilizadas, violaciones de los derechos humanos. Me resulta difícil entender estas posiciones.
¿Qué puedo hacer desde este rincón del mundo donde ahora me encuentro, además de orar por los que sufren? Mantener viva la esperanza.