27 de septiembre de 2014

¿Qué tan importantes somos?

En la parte final del libro de “El Hobbit”, del famoso escritor J. R. R. Tolkien, el formidable mago Gandalf, le dice a Bilbo Bolsón, sin duda, el principal protagonista de la historia, estas sabias palabras:

“No supondrás, ¿verdad?, que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!”

Sí, es una frase muy bien lograda para cerrar, con broche de oro, la gran historia con la que Tolkien logra cautivar nuestra atención. Después de todas las aventuras, todas las hazañas y todos los logros que Bilbo Bolsón vivió para rescatar el tesoro y reconquistar la Gran Montaña, ciertamente podría creerse un ser importante por su indudable contribución a la causa; su intervención en los increíbles hechos acaecidos en aquellas tierras, y por los cambios que todo ello significó para los enanos y, en general, para toda la gente de ese mundo increíble, bien podría llevarlo a creer que él era todo un personaje. Y no obstante todo, Gandalf le dice lo que le dice; una idea que bien podría resumirse en cinco palabras: “no te creas tan importante”… Un pensamiento que nos viene bien repetírnoslo cada tanto, cuando, por x o y circunstancia tendemos a creernos que somos el “ombligo del mundo”.

Digamos que somos importantes, pero no tanto, y en cualquier caso con frecuencia somos menos importantes  de lo que creemos… Quizá con excepción de algunos reconocidos personajes; pero tampoco ellos, o ellas, deberían creerse tan importantes…  

Y si, por casualidad, a alguien, mientras lee estas líneas, se le ha ocurrido la pregunta: ¿qué es mejor, el libro o la película? ¿Qué puedo decir? El libro es estupendo, aunque ciertamente no es para todo el mundo (¿hay algún libro que lo sea?); en cualquier caso, Tolkien es Tolkien, no por nada se ha ganado el lugar que tiene en el mundo de las letras. Y las dos películas que hasta ahora han hecho son magníficas (al menos para mí, y ni que decir para mi hijo); sin duda son una versión muy bien lograda de todo lo que la increíble imaginación de Tolkien plasmó en su libro. Yo los invito a disfrutar el libro y a gozar la película, o viceversa…

22 de septiembre de 2014

Casi a punto

Al día de hoy completo aproximadamente 4 años, nueve meses y unos cuantos días de estar trabajando en mi tesis doctoral... Y pareciera que ya estoy ad portas de terminarla. Sí, realmente lo que falta es poco, y para que faltara menos, en este momento tendría que estar trabajando en ella (¿no?), pero he decidido darle un espacio a la palabra, a mis ideas, a mis preguntas y a mis respuestas.

La gente que sabe poco de lo que significa hacer una tesis doctoral -sobre el tema que sea- suele hacer muchas preguntas y más a alguien como yo que ha dicho más de una vez que "ya estoy a punto, yo creo que en unos 3 meses la termino". Y han sido "3 meses" interminables, que parecen prolongarse eternamente. Por razones que no siempre entiendo, mis circunstancias personales me han impedido hacer realidad el deseo y la necesidad imperiosa de terminarla. Y lo de terminarla ya no es ni siquiera por la esperanza de conseguir un buen trabajo (con un buen, buen sueldo), lo que parece bastante ilusorio en un país como Colombia, sino ante todo por el orgullo de decir: "Terminé". Eso sin contar con el hecho de que a este punto la dichosa tesis se ha convertido en un piano cada vez más pesado que no me deja avanzar hacia ninguna parte...

Admito que he disfrutado el proceso, pero no puedo negar que con frecuencia ha sido también un dolor de cabeza, y más cuando te das cuenta de que en este país tener un doctorado no es propiamente "importante", al menos no desde el punto de vista económico... Porque lo importante es qué puesto tienes y cuánto ganas, no cuánto sabes... La sociedad de hoy es así... Es verdad que desde el punto de vista social puede tener alguna importancia, pero sólo por un tiempo. Si el "PhD" no se convierte en una mejor posición social y laboral y en un mejor ingreso, en últimas no eres nadie... Claro, el valor debe dárselo uno mismo y, por fortuna, cada vez me importa menos lo que la gente piense o diga. Lo que me importa por ahora es terminarla y basta. Terminada la tesis podré dedicarme de lleno a otros proyectos, los más importantes, los que de verdad dejan algo de valor: mi familia, mi esposa, mis hijos... y también mi presente y mi futuro laboral que por estos días está lleno de incertidumbres.

¿Y que por qué no la he terminado? La respuesta a esa pregunta la dejo para otro momento. Es un poco complejo de explicar, y puede resultar bastante aburrido para algunos. Pero, como lo he dicho muchas veces, mi tesis tiene la "cualidad" (?) de incluir prácticamente dos tesis en una, o casi tres (quizá exagero un poco..), sin contar con que la falta de experiencia (en esto de hacer tesis doctorales) me hizo incluir un capítulo de más, que seguramente hubiera podido evitar. Es decir, en lugar de tener 7 capítulos, tendría 6 y a este punto estría cantando victoria! Pero... así la aprobaron y ya no hay forma de cambiarla... A este punto sólo me falta por hacer unas pequeñas correcciones en dos capítulos (lo que no debería tomarme más de una semana) y completar ese "capítulo de más" (del que ya tengo una buena parte y eso es mucho decir).

¿En cuánto tiempo la estaré terminado? Mejor no digo... porque no sé que pueda pasar mañana. En su momento lo diré.